Iris Mendiola López
El domingo 3 de agosto el programa: Leer es vivir, Costa Rica-Nicaragua, que inició hace seis años bajo la guía de Pablo Antonio Cuadra y que en la actualidad está dirigido por el ingeniero Luis Cuadra, y como director de programa educativo el licenciado Juan Bosco Gómez, promovió una actividad en el Centro Cultural Managua con 150 niños(as) con excelentes niveles académicos.
El programa decía que los estudiantes serían condecorados, que recibirían una charla sobre la cultura de la excelencia en la vida, se ofrecería un espectáculo cultural y finalmente un agasajo con un refrigerio. Pero la condecoración fue un diploma que no decía el nombre del estudiante y no todos lo recibieron (habían estudiantes del Teresiano, Luxemburgo, Sagrada Familia, Nagarote, La Concha, Nandaime y Boaco entre otros); quedaron muchos alumnos en espera de sus reconocimientos; el premio educativo fue un libro religioso que dice “obsequio para los niños”. Sería bueno que contribuyera con una pequeña aportación económica para su iglesia local…”; la charla no se dio, el espectáculo fue un payaso que tenía la cara agria como un limón, y el refrigerio, un jugo y un paquete de galletas.
Para incentivar a un niño o niña a la lectura hay que ser responsables y no herirles los sentimientos. Esto lo digo por mi hija y mi sobrina, quienes entre lágrimas me expresaron que fueron ofendidas.