Fernando A. Malespín Ferreti
Las elecciones se ganan con los votos en las urnas y no con las masas en las plazas públicas. La mayoría de los nicaragüenses ha derrotado al candidato del FSLN, comandante Daniel Ortega, en 1990, 1996 y 2001. La derrota del Frente Sandinista en las tres elecciones y las del futuro se debe a graves errores de los comandantes revolucionarios, que llenos de soberbia y triunfalismo transformaron los valores morales y materiales de la nación dejando huellas de dolor y resentimiento en la ciudadanía.
Las masas son manipuladas, engañadas y trasportadas para llenar las plazas, como el 19 de julio, pero este hecho no es garantía de triunfo electoral, como ha quedado evidenciado en años anteriores.
En Nicaragua hay dos clases de ciudadanos, los demócratas que votan por convicción y conciencia, y los sandinistas que lo hacen por compromiso revolucionario y fanatismo. Mientras los primeros sean la mayoría, el FSLN continuará soñando con algo imposible.
La aventura del 19 de julio de 1979 fue un fracaso para moros y cristianos, y los comandantes aventureros, que viven muy bien, en cada elección seguirán cosechando lo que sembraron en el corazón de Nicaragua.