Lobos

Emma Lugo Downing Los imperdonables actos de los sandinistas no pueden ser olvidados porque sería renunciar a lo vivido. No podemos olvidar a los muertos ni los despojos de que fuimos objeto. Mi padre vive desde 1950 en los Estados Unidos trabajando para mandar su dinero a Nicaragua. Su casa le fue piñateada por una […]

Emma Lugo Downing

Los imperdonables actos de los sandinistas no pueden ser olvidados porque sería renunciar a lo vivido. No podemos olvidar a los muertos ni los despojos de que fuimos objeto. Mi padre vive desde 1950 en los Estados Unidos trabajando para mandar su dinero a Nicaragua. Su casa le fue piñateada por una mujer a quien se la regaló Tomás Borge.

La enmienda de los magistrados sandinistas no se ve, pues después de haber ganado limpiamente un juicio, la doctora Alba Luz Ramos, presidenta de la CSJ, y el doctor Rafael me quieren piñatear el juicio del que ya se notificó sentencia firme y de acuerdo a las leyes no cabe más que ejecución de sentencia.

Por órdenes del doctor Solís obligaron a la doctora Teresa Leiva a darle entrada a un incidente de nulidad que no me han resuelto todavía, cuando el mero hecho de estarlo tramitando es un delito. Las palabras de la doctora Belinda Guevara, secretaria de la Sala II (ojos y oídos de dichos magistrados) están saliendo proféticas cuando dijo a mi abogado, doctor Ignacio Miranda que “dicha sentencia sería anulada”.

“Por sus frutos los conoceréis”.

Cartas al Director

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