- Ubicada en la centenaria Calle Santa Lucía, con más de 400 años de historia. Sus nuevos propietarios, un matrimonio norteamericano que pretende hacer de la vivienda un centro de promoción cultural, realizaron una fiesta de buena vecindad donde fueron declarados Vecinos Notables por los habitantes del lugar.
Emilio ZambranaCORRESPONSAL/[email protected]
Dice el historiador granadino, Fernando López Gutiérrez, que la Calle Santa Lucía, junto a la Calle El Ganado, paralela a la costa del lago, era considerada del Barrio de los Pescadores y era el camino de acceso hacia Malacatoya, mientras el antiguo muelle se encontraba en las instalaciones conocidas como la planta eléctrica.
Precisamente en esta centenaria calle con aires coloniales se encuentra La Flor Panameña, una casa que desde la década de los 40 es un obligado punto de referencia no sólo para los granadinos, sino para los turistas nacionales y extranjeros.
Y es que en reconocimiento a la riqueza histórica y cultural, La Flor Panameña estuvo de fiesta el pasado domingo, en que se realizó un acto cultural donde participaron el Atabal y el Cartel.
En la actividad destacaron los tradicionales juegos de niños que están perdiendo arraigo como los “encostalados”, “la gallina ciega” y “la carrera del huevo”, entre otros.
RECONOCIMIENTO DE LA VECINDAD
A la ciudadana norteamericana Cristina Kepping y su esposo Thomas —quien no pudo estar presente— se les extendió un diploma como Vecinos Notables de la calle Santa Lucía, en un acto espontáneo de los habitantes del lugar.
El mayordomo del Atabal granadino, Fernando “El Cabo” López, conocido personaje popular de Granada y único pendolista —arte de elaborar pergaminos—, en Nicaragua, hizo entrega del reconocimiento a los nuevos propietarios de la famosa casa.
EL ORIGEN DE LA FLOR PANAMEÑA
Allá por los años 40, un matrimonio recién llegado de Panamá se instaló en esa casa y puso una pulpería de la época. Cuentan que la señora de origen panameño le puso el nombre que marcó la historia en Granada y continúa transmitiéndose de generación en generación.
Atraídos por la belleza colonial de Granada, en la actualidad Thomas y Cristina adquirieron la casa no sin antes hablar con “El Cabo” López pues, luego de tomar la decisión de vivir en Granada, se proponen un proyecto muy especial: integrar a la comunidad, a los vecinos, mediante actividades culturales.
Una suerte de buenos vecinos para ayudar con las necesidades de la famosa Calle San Lucía y convertirse en una calle modelo, en donde sus habitantes se solidarizan entre ellos. “Estamos iniciando una bonita amistad con nuestros nuevos vecinos”, dijo Cristina.
Para conservar su estilo colonial, Cristina enfrenta un problema: cuando llueve la parte del fondo se inunda pues el desaguadero no funciona y ella pide que se le facilite la construcción de un desaguadero. Confía en la buena voluntad de sus nuevos amigos que mantienen vivo ese punto de referencia: La Flor Panameña.
CONSERVAR ESTILO COLONIAL
El matrimonio norteamericano, constituido por Thomas y Cristina, ha realizado mejoras en la famosa Flor Panameña: mezcla del original estilo colonial con la moderna arquitectura norteamericana, pero sin perder lo colonial, pues prometen conservar esta reliquia histórica y cultural granadina, según explican.