Vulgaridad

Floricelda Rivas Arauz La nota discordante en la vela de Agustín Alemán la puso un “periodista”. Como maestra me da tristeza que quienes tienen obligación de educar den un mal ejemplo comportándose como personas insolentes, descorteses, groseras, rudas, bruscas, insolentes, malcriadas. La personas públicas necesitan ser iconos de civilidad, delicadeza, discreción, cortesía, fineza, moderación, afabilidad, […]

Floricelda Rivas Arauz

La nota discordante en la vela de Agustín Alemán la puso un “periodista”. Como maestra me da tristeza que quienes tienen obligación de educar den un mal ejemplo comportándose como personas insolentes, descorteses, groseras, rudas, bruscas, insolentes, malcriadas.

La personas públicas necesitan ser iconos de civilidad, delicadeza, discreción, cortesía, fineza, moderación, afabilidad, galanura, delicadeza, cortesía, ponderación, discreción, prudencia, buen juicio, en fin, de buena educación. ¿Es el concepto de democracia? ¿Será que Aristóteles se equivocó al asegurar que “el hombre es un animal social”, o es que muchos hemos perdido el concepto de “social” y sólo nos quedó el sustantivo que le antecede? La universidad parece que le resultó muy grande o, ¿es un mito eso de que el pupitre pule?

Actitudes como ésa, son una negación de los principios de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad. Lo que vimos fue un acto vulgar de un energúmeno, no una manifestación de “libertad”; tampoco una expresión de “igualdad”, porque equivaldría a pensar que en Nicaragua todos somos igualmente imprudentes; y está muy lejos de ser un gesto de indudable “fraternidad”.

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