Tomás Romero
Después de leer detenidamente el editorial de hoy (lunes 4 de agosto), Condonización de la educación, siento una falta de seriedad de parte del editorialista, pues para referirse a un tema tan delicado como es el tratamiento de la educación sexual se basa únicamente en una carta enviada por una serie de organizaciones que emiten una opinión a todas luces subjetiva, parcial y con cierto trasfondo político.
En mi opinión, para poder escribir dicho editorial el autor necesitaba por lo menos leer el documento, cosa que en el texto no se advierte, y de ser necesario conversar con especialistas en la materia y no dejar su punto de vista a merced de la apreciación de personas que no saben nada, ni de educación ni mucho menos de sexualidad. Aparte de lo llamativo del título del editorial, ese esfuerzo realmente se diluye en suposiciones respecto a lo que alguien cree que se dice. Un poco lo que ocurrió cuando muchos intelectuales criticaron la película El crimen del padre Amaro, sin haber visto dicha cinta.
Nota del Editor
Para elaborar el Editorial al que se refiere el señor Romero analizamos, por supuesto, el mencionado manual. Además, la opinión de las personas a quienes el señor Romero alude con desprecio es para nosotros tan importante y valiosa como la de los líderes de los organismos que tienen y expresan puntos de vista opuestos, y la del mismo señor Romero, quien hizo suposiciones subjetivas y con un obvio trasfondo político sobre el Editorial del 4 de agosto. El señor Romero podría pasar por la Redacción de LA PRENSA para que vea el manual y nos ilustre sobre el tema de la educación sexual.