Josué BravoCorresponsal LA PRENSA/SAN JOSÉ, COSTA RICA
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Tico celoso mata a nica
Josué Bravo
Corresponsal LA PRENSA/SAN JOSÉ, COSTA RICA
En un ataque de celos, el costarricense Ramón Garita, de 45 años, acabó a disparos con la vida del nicaragüense Pedro Armengol Sosa Orozco, junto a su compañera sentimental Martha Sánchez Chinchilla, de 29 años, y posteriormente intentó suicidarse en el asentamiento La Pascua, de Quepós, en el pacífico costarricense, informó la Policía.
El hecho se produjo pasadas las dos de la madrugada, en la casa de Sánchez, quien también es costarricense y ex cónyuge del presunto homicida, según el reporte policial.
Investigaciones preliminares del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), manifiestan que Garita, armado con una pistola calibre 25 disparó en el tabique nasal a su ex cónyuge y posteriormente disparó contra el nicaragüense, en la frente.
El presunto agresor regresó a su casa e intentó suicidarse, disparándose con la misma arma en la sien derecha.
Cuando llegó la Policía al lugar encontró con vida a Garita y de inmediato fue trasladado al hospital de Quepós y luego al Hospital México, en San José, debido a la gravedad de su salud.
La pareja fue encontrada sin vida sobre una cama, en uno de los cuartos de la casa.
Extraoficialmente se conoció que el presunto homicida tenía premeditado asesinar al nicaragüense, en un aparente ajuste de cuentas por convivir con la mujer que fue su esposa.
La pareja dormía en compañía de un niño de 8 meses, pero éste no sufrió ninguna lesión. En otro cuarto de la casa estaban un niño de tres años y una niña de 11. Los tres menores eran hijos de la mujer fallecida.
Sosa tenía seis meses de haber llegado a Costa Rica y desde hace unas cuatro semanas convivía con Sánchez, lo que enfureció a Garita.
Garita estaba separado de Sánchez, pero la seguía acosando, por eso el 24 julio ella solicitó medidas de protección ante el Juzgado de Familia de Quepós, que ordenó que el presunto agresor no la debía perturbar ni acceder al domicilio, pero tales disposiciones fueron violentadas.
(Con la colaboración de Gilda González, periodista de Al Día.)