Betsy Gabriela Sandino
“Feliz el hombre que se dedica a la sabiduría y que razona según ella” (Eclesiástico 14:20-21). Según algunos liberales lo que Nicaragua necesita para desarrollar “todo el potencial que Dios le ha dado” es reunir a un grupo de pérfidos políticos y gente que cree en agüizotes.
Redundar en las palabras no significa razonamiento o sabiduría, al contrario, es porque no tiene nada que decir, no sabe qué decir o repite un discurso del que cree ser el autor y no es más que una concatenación de sandeces inculcadas por un sórdido padrino.
Estos liberales que están listos para tomar el liderato gracias a su participación activa en el trabajo partidario son una casta de la que no hay “cola que le pisen” y pueden opinar sin temor que se descubra un ignominioso pasado.
Lo que celebramos los liberales desde hace ciento diez años es el triunfo de la revolución liberal y la gesta de nuestros héroes, a los que honramos defendiendo las causas justas del presente, el derecho a la libertad y la democracia.