Steven López, ganó oro en las últimas Olimpiadas. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Choque de trenes

Prensa Latina LA HABANA.- El esperado duelo entre el cubano Ángel Valodia Matos y el estadounidense Steven López, campeones olímpicos en taekwondo, podría ser una de las cumbres atléticas de los Juegos Panamericanos Santo Domingo´2003. Matos fue el rey de los 80 kilos en Sydney’2000, mientras López, titular en 68, subió de peso, lo que […]

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LA HABANA.- El esperado duelo entre el cubano Ángel Valodia Matos y el estadounidense Steven López, campeones olímpicos en taekwondo, podría ser una de las cumbres atléticas de los Juegos Panamericanos Santo Domingo´2003.

Matos fue el rey de los 80 kilos en Sydney’2000, mientras López, titular en 68, subió de peso, lo que presagia un choque de trenes en el Pabellón de Combates del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, y mucho más si el sorteo depara el enfrentamiento por la discusión del oro.

En Winnipeg’99, López, de 24 años y 1,85 metros, ganó en la división de 68 kilos la única presea dorada de su país en el arte marcial de origen coreano, al vencer en la final al dominicano Luis Benítez.

El cubano cayó en el propio escenario, tras controvertida decisión arbitral, en la pelea por el oro ante el mexicano Víctor Estrada, quien competirá en la capital de Quisqueya en la categoría superpesada (más de 80 kilogramos).

Para el caribeño la meta principal es ganar por colectivos el torneo de TKD en los Juegos.

Las huellas en el rostro de ébano recuerdan el precio pagado por llegar a la cúspide y las palabras le brotan con una lentitud pasmosa, que nadie imaginaría para un campeón de un deporte basado en la rapidez de los reflejos y los acciones.

En la actual temporada, el también campeón de la Copa del Mundo de Lyon’2000, triunfó en el Panamericano de la disciplina con sede en Ecuador y en la clasificación continental en República Dominica.

Los entrenamientos conjuntos realizados en La Habana con el equipo olímpico francés, en el cual vinieron varias estrellas de renombre universal, y luego con los dominicanos, contribuyeron al proceso de lograr la óptima forma deportiva de cara a la máxima cita del deporte continental, aseguró.

De sus 26 años lleva la mitad en este deporte al que llegó tras las huellas de un hermano mayor, cuando como la mayoría de los niños cubanos ya había jugado béisbol y además hockey y baloncesto, aprovechando su notable estatura (1,83 mts).

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