Dámaso Ruiz Sandino
Creo firmemente que solo doña Lila, por ser la esposa del ingeniero Bolaños, dado por su entereza de carácter, honestidad y espíritu de justicia, es la persona que puede convencer al presidente para un “cambio” de actitud, renunciando a esa pensión, pues legalmente él no es jubilado porque actualmente trabaja como Presidente de la nación. Creo que él debe tomar en cuenta la apreciación y consejo del periodista Fabián Medina (LA PR ENSA, jueves 24 de julio):
“Es difícil entender por qué el presidente Bolaños ha decidido pagar tan alto costo político a cambio de la pensión y el salario que recibe. Es que viéndolo bien desde cualquier ángulo. Le sale más caro recibir esos ‘chambulines’ mensuales a cambio de la imagen que está dejando. Cuánta ‘solvencia moral’ tendría a estas alturas el presidente Bolaños si se hubiera conformado con un sueldo menor y renunciado a su pensión desde el inicio? El ‘maldito’ dinero terminó otra vez más, llevándose al infierno el alma de un buen hombre”.