Enrique Padilla Santos
Los agricultores todavía no hemos visto el sol claro. Sacamos las cosechas en noviembre y diciembre y nos vienen terminando de pagar, unos con suerte, en agosto, y otros definitivamente hasta en octubre del siguiente año. La mayoría de los agricultores trabajamos con los mismos tractores rojitos Belaruz, que son el único recuerdo bueno que quedó de la revolución. En los últimos tres períodos pos noche oscura son contados con los dedos de la mano los productores que han podido cambiar su parque de tractores, porque los nuevos son impagables.
En tiempos de la noche estrellada una señora de Chinandega le decía a su marido que era un agricultor nylon (sintético), reclamándole porque su vecino sacaba 70 qq de algodón por manzana, y él apenas llegaba a 25. Claro respondía el marido, ¡así quién no! con tractor nuevo.
Qué valor el de nosotros retar a los EE.UU. a jugar un partido en el clásico del Cafta (TLC) con caites en lugar de spikes, guantes de lona en lugar de manoplas Wilson, bates de estacas de carreta y bolas de calcetín. Eso sí, tenemos un gran corazón y más “rigio” que un gallito de finca.