Celia

Alfredo Díaz El deceso de la “Guarachera de América”, Celia Cruz, conmovió a la música latina. Ella llevó calor y dio a conocer el folclor cubano con el optimismo de ver la vida con una sonrisa impregnada en sus canciones, a todas partes de Latinoamérica y el resto del mundo. Lo que más asombraba era […]

Alfredo Díaz

El deceso de la “Guarachera de América”, Celia Cruz, conmovió a la música latina. Ella llevó calor y dio a conocer el folclor cubano con el optimismo de ver la vida con una sonrisa impregnada en sus canciones, a todas partes de Latinoamérica y el resto del mundo.

Lo que más asombraba era su naturalidad de presencia en el escenario. Siempre tuvo el don de humildad, calidez y trato de igualdad hacia su público. Esto debe ser ejemplo a actuales artistas nacionales e internacionales de que la fama se debe al público. Hay artistas en el mundo del espectáculo latino arrogantes con el público y en escena.

Otro ejemplo de Celia era el amor a su esposo y a la vida. Con más de cuarenta años de matrimonio supo mantener “la sazón” en su relación, y nunca se dejó llevar ante el modelo de desunión imperante en nuestras sociedades. Amaba la vida y nunca reconoció la derrota de su terrible enfermedad. Es un ejemplo de lucha y amor. La muerte de Celia Cruz es una gran pérdida para todos, pero su vida fue un gran ejemplo para generaciones.

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