Educación

Luis Vélez Obando El artículo Las tres paradojas de la educación en Nicaragua, de la señora Josette Alvarado, publicado en LA PRENSA del 7 de julio, tendría credibilidad si la autora no fuera catedrática de la Universidad Thomas More, de la cual el Ministro de Educación es propietario. De ahí entiendo el calificativo de “espléndido” […]

Luis Vélez Obando

El artículo Las tres paradojas de la educación en Nicaragua, de la señora Josette Alvarado, publicado en LA PRENSA del 7 de julio, tendría credibilidad si la autora no fuera catedrática de la Universidad Thomas More, de la cual el Ministro de Educación es propietario. De ahí entiendo el calificativo de “espléndido” del discurso del ministro y los adicionales elogios a su jefe en el escrito.

La verdad es que en la educación nicaragüense existe una sola paradoja, y es que se ha incrementado la inversión pública en educación, se han aumentado los discursos y perogrulladas sobre la misma y cada vez es mayor el número de personas que “viven” de la educación; sin embargo, las condiciones en el aula han disminuido en términos de calidad, e igual lo que los alumnos sienten que reciben.

Asimismo, los maestros están cada día menos motivados, más frustrados y con las manos vacías para dar a los alumnos. En conclusión, los únicos favorecidos son las altas esferas de la burocracia y de las organizaciones no gubernamentales y los representantes sindicales de los maestros.

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