Ing. Alberto R. Aburto Jarquín
En la calle donde habito, hace más de quince días que no hay alumbrado público. He llamado al número 125 por lo menos cuarenta veces. En ocasiones al llamar escucho una musiquita, luego una voz femenina contesta que las líneas están saturadas y que intente de nuevo más tarde. Por supuesto que esa llamada fallida me será cobrada en mi recibo de servicio telefónico. Las veces que me han contestado, una voz femenina y agradable me pide los motivos de la llamada, yo le repito el mismo problema. Me pregunta si lo he reportado antes y le contesto que es la vigésima vez que lo hago.
Lo triste de todo es que en mi factura por servicio de energía eléctrica me será cobrado (a mí y demás vecinos de la cuadra) el “alumbrado público”, cobro que considero un robo del que no puedo librarme llamando a la Policía ni contratando a un vigilante, ni que me arme con un machete.