Walter Calderón Ramírez
Su canto y baile conquistaron desde Cuba a toda Latinoamérica. Aunque sus padres quisieron para ella una vida dedicada al magisterio, lo suyo era la música. Celia Cruz se consagró como cantante con la Sonora Matancera, la agrupación fundada y dirigida por Valentín Cané, el mismo año que nació Celia, 1924.
Según Helio Orovio en su Diccionario de la Música Cubana, Celia se inició en el canto en Radio García Serra y luego en la emisora Mil Diez, más adelante intervino en un programa de música afrocubana en Radio Cadena Suaritos. Fue una artista hecha por la radio, cuando este medio de comunicación vivía su época de oro con los radioteatros, programas de variedades y de aficionados.
Desde 1950, Celia Cruz se destacó como una de las voces más sobresalientess de la Sonora Matancera al lado de Celio González, Nelson Pinedo, Leo Marini, Carlos Argentino, Daniel Santos, entre otros.
Fue humilde y sencilla, la fama jamás se le subió a la cabeza. Su espectáculo fue original tanto en la interpretación como en su vestuario y el uso de miles de pelucas.
Su sueño nunca realizado fue grabar un disco de boleros. Y no es que no haya grabado alguno. Quizás el más famoso de los boleros que interpretó sea Tu voz.
Amante de la libertad, Celia prefirió irse al exilio en 1960, un año después del triunfo de la revolución cubana que llevó al poder a Fidel Castro.
Cuando se fue al exilio un lema se propagó: “El son se fue de Cuba”, cuenta José Artega en su libro Música del Caribe.