Pobreza y dolor

(1º parte) (A Mario Hurtado Jiménez) La pobreza va en un jacosarnoso y con garrapatas;al andar, cruza las patas,huesudo, chimado y flaco. ¡Qué diera ser amazonacon regia cabalgadura!,para cambiar la figuraque el reproche le cuestiona. Más, el cuadro que quisierano lo pincela Picasso:tiene arqueado el espinazo,de la nuca a la cadera. Tantos robos por millonesme […]

(1º parte)

(A Mario Hurtado Jiménez)

La pobreza va en un jaco
sarnoso y con garrapatas;
al andar, cruza las patas,
huesudo, chimado y flaco.

¡Qué diera ser amazona
con regia cabalgadura!,
para cambiar la figura
que el reproche le cuestiona.

Más, el cuadro que quisiera
no lo pincela Picasso:
tiene arqueado el espinazo,
de la nuca a la cadera.

Tantos robos por millones
me han dado «calamidad».
¡Mirad mi cuerpo, mirad
la obra de los ladrones!

Mi jaco no se robaron
por no ser bello alazán;
no le gustó a «Gordomán»
y en la vía lo soltaron.

Pero si fuese caballo
como ciertos «caballeros»,
con buen pesebre y aperos,
les cantaría otro gallo.

Las cosas de gran valor,
esas no las perdonaron;
en rastra se las llevaron
sin ver el retrovisor.

Transacciones en activo
hicieron estos ladrones,
robaron «camionetonas»
y dinero en efectivo.

Hasta mi jaco se queja
por la falta de comida,
y en tan penosa subida
no lo dejo, ni me deja.

Es mi sino el torcedor
que mis carnes aguijona;
de espinas es mi corona
y en cada espina hay dolor.

Ocotal, Nva Segovia.


El Azote

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