Humberto Benard
Es tan grande el poder de las armas que después de tres presidentes (Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños) continuamos celebrando, por el Código del Trabajo, el día más triste de Nicaragua como es el 19 de julio de 1979.
Siento un doloroso impacto cuando me preguntan qué celebramos en Nicaragua. Y contesto agachando la cabeza que celebramos el día que se institucionalizó el robo organizado bajo leyes 85, 86, etc., las tomas de propiedades aún sin devolver, telarañas en la justicia causando cada día más enredo en la devolución de la propiedad a sus legítimos dueños. Celebramos la desaparición de más de doce mil quinientos millones de dólares, suficientes para haber solucionado el estado de miseria.
Celebramos que nos quitaron los billetes de alta denominación; el decreto No. 3 que servía para “quitar” todo a los somocistas y sus allegados; la “piñata” y las censura a los medios de comunicación. Celebramos que aún no ha podido regresar a su Patria más de millón y medio de nicaragüenses y celebramos que el “poder” en Nicaragua lo tienen siempre los “compañeros del FSLN”.