Hernadlo Núñez Molina
En el primer aniversario de la revolución sandinista, en 1980, se apareció Fidel Castro, quien detalló la maquinaria de un ingenio azucarero que había enviado a Nicaragua y lo valoró en más de ochenta millones de dólares. Pero como se trataba del pueblo de Nicaragua, Cuba le obsequiaba el ingenio que se llamaría Victoria de Julio.
El gobierno sandinista confiscó tierras para sembrar caña, y la producción de azúcar era enviada a Cuba para que cumpliera la cuota anual a Rusia, en recompensa a todo lo que ésta les daba a los cubanos, sobre todo petróleo. Nicaragua también enviaba a Rusia miles de quintales de azúcar, por cuenta de Cuba.
Ese ingenio fue vendido y se convirtió en una empresa privada llamada Agroinsa que quebró y ahora reclama al Iniser catorce millones de dólares por daños que no están cubiertos por la póliza de seguro. Pero la Corte Suprema de Justicia ordenó pagar por errores de forma de los abogados del Iniser, sin tomar en cuenta que los contratos de seguros son de buena fe. Por lo tanto no debe el Iniser pagar esos daños. Los reaseguradores no pagarían su participación mayoritaria en este reclamo.
Contador público autorizado.