Frank Hüeck Aguilar
En Nicaragua vemos flotar el plomo y al corcho hundirse; las palomas le disparan a las escopetas. Cuando una persona honesta y valiente declara lo que considera actos reñidos con la ley, le responden indebidamente. Un jefe policial demuestra apego a derecho y actúa con profesionalismo, como lo hizo el comisionado Edwin Cordero Ardila, a quien felicito, pero es refutado por sus subalternos y por personas que además de ser supuestos autores de los hechos denunciados esgrimen facultades que no le competen, como es comparecer como jefes actuales de una institución a la que representaron, y tratan de desvirtuar lo denunciado por el legítimo jefe de la Policía, a quien pretenden hacer quedar como enfermo mental, en vez de demostrar su inocencia o la debida justificación del caso.
Insto a los doctores Julio Centeno Gómez, María Lourdes Bolaños de Rodríguez y Miguel Robelo Ramírez, representantes de la Fiscalía, a investigar como lo ordena la ley de la materia y de ser cierto lo aseverado proceder como corresponde. Asimismo, la actuación del comisionado Cordero debe ser tenida como un ejemplo de grandeza, digna de imitación para todos los ciudadanos y en especial para los miembros de la Policía Nacional. También pregunto: ¿Dónde está el procurador Francisco Fiallos? La lucha contra la corrupción debe ser pareja. O todos hijos o todos entenados.