Ortega

Marlon José Navarrete Espinoza Por mucho tiempo he analizado el liderazgo de Daniel Ortega en el FSLN y me he preguntado cuál es la base de la lealtad incondicional de sus seguidores. Y la respuesta más lógica que he encontrado es que la ideología que profesan los sandinistas es el factor determinante que los mantiene […]

Marlon José Navarrete Espinoza

Por mucho tiempo he analizado el liderazgo de Daniel Ortega en el FSLN y me he preguntado cuál es la base de la lealtad incondicional de sus seguidores. Y la respuesta más lógica que he encontrado es que la ideología que profesan los sandinistas es el factor determinante que los mantiene cohesionados en la misma dirección doctrinal, y los sumerge en una ciega fidelidad a todo lo que represente sus convicciones.

Ahí está la ventaja del liderazgo de Ortega, puesto que no serle fiel y obediente es traicionar al partido y sus principios. Ortega entró tímidamente en las altas estructuras del FSLN, pero con el tiempo su contacto con las bases de su partido le dieron el sólido respaldo popular. No es un líder de escritorio y aire acondicionado, es alguien en perenne movilización, agitación y alborotador.

Por otro lado, Ortega y sus altos camaradas son ciegos que guían a otros ciegos hacia el abismo. El sandinismo se destaca por su odio, verticalismo radical, intolerancia e irrespeto por los derechos y las libertades básicas del ser humano. Este 19 de julio se celebra otro aniversario más de la gran decepción y estafa llamada revolución.

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