Brenda Lisseth Hernández, de 11 años, sonríe a su madre. Ella tiene problemas mentales y es mantenida dentro de un corralito, atada de sus manos. (LA PRENSA/O. MIRANDA)

Ata a hija para salir a ganarse la vida

Padece problemas mentales y su madre teme que se salga de la casa y se pierda Luis Alemán [email protected] Un verdadero drama viven una madre y su niña de 11 años, debido a los problemas mentales que, al parecer, sufre la pequeña. Ella es dejada sola, todo el día, atada de sus manos, dentro de […]

  • Padece problemas mentales y su madre teme que se salga de la casa y se pierda

Luis Alemán [email protected]

Un verdadero drama viven una madre y su niña de 11 años, debido a los problemas mentales que, al parecer, sufre la pequeña. Ella es dejada sola, todo el día, atada de sus manos, dentro de un corralito hecho de madera, mientras la mamá sale a la calle en busca del “bocado del día”, para sus hijos.

Se trata de la señora Mar-tha Giovanna Herrera Hernández, de 27 años, originaria de Nueva Segovia y con tres meses de vivir en una casita de plástico que levantó con ayuda de su compañero de vida, frente a la pista Los Brasiles, donde antes estaban los rieles del tren.

Brenda Lisseth Hernández Olivera es la niña que según médicos del Hospital Siquiátrico, a donde fue llevada en busca de atención médica hace varios meses, padece de epilepsia. Sin embargo, la señora Herrera Hernández cree que el problema de su niña es mayor.

En su desesperación por solucionar el problema de su niña, también la llevó al Hospital ‘La Mascota’, pero ahí también le dijeron que su niña padecía de epilepsia, dieron unas pastillas y le dijeron que se la llevara, que ahí no la podían tener internada.

EXTRAÑOS ATAQUES

“A ella le agarran ataques como de epilepsia, pero también se desespera y se arranca los cabellos, corre de un lado a otro, grita y, a veces, cuando la queremos agarrar, golpea a sus hermanitos”, afirmó la señora, quien está desesperada por no tener un solo centavo para la atención médica de su pequeña.

Cuenta que en varias ocasiones, mientras ella trabajaba cuidando a dos niños de una vecina quien le paga 150 córdobas, su muchachita se le ha salido de la casa y si no ha sido por los vecinos, se le pierde.

Por esa razón y con ayuda de un hermano de una iglesia evangélica, hizo un corralito con trozos de regla, dentro de la vivienda, donde metió a la niña. “No es que yo quiera, pero la tengo que amarrar de sus manitos para que no se me salga”, dijo.

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