Fulvio Tijerino Marín
Al Ppresidente Bolaños, al que apoyo, le falta solamente decir: “Aquí está mi megapensión, este dinero lo devuelvo a las arcas del Estado para realizar obras públicas. Así doy el ejemplo de que mis intenciones y mis palabras son de honor. Estoy demandando leyes justas y requiero transparencia y más eficacia de los ministros, diputados, directores de instituciones, trabajadores todos. A la ciudadanía la invito a apoyar mi gestión gubernamental. Comencé con eliminar la corrupción y haré un país próspero porque sembré la semilla del honor”.
Al instante se volvería un héroe nacional, el líder que necesita la democracia para avanzar con mayor solidez y rapidez. Dios quiera que olvide lo mucho que perdió por los sandinistas. Ahora podría pasar a la historia con el más alto grado de honor, dignidad y humanismo, como el primer presidente en la historia de Nicaragua con esta calidad humana, y estoy seguro que recibiría mucho, muchísimo más apoyo de la comunidad internacional. Ser legal no es suficiente para que Nicaragua cambie. Es necesario convertirse en un súper hombre, porque ese callo de la megapensión no es tan simple como parece, pero es fácil quitárselo.
Juigalpa, Chontales