“En América Latina, a los presidentes que atacan y se separan de su partido, generalmente les va mal: (Alejandro) Toledo las está pagando un poco en Perú, le pasa un poco al PAN en México, y a Bolaños en Nicaragua. Al mismo tiempo, en toda la región hay un resurgir de la izquierda dentro de las reglas del juego de la democracia… a quien se le ocurrió castigar al liberalismo, le costará caro, porque ahora intentarán echar la reversa, asustados por el creciente poder del sandinismo”. dijo René Herrera, estratega del PLC.

René Herrera, estratega político del PLC: “A Fox le faltó oficio político”

Eduardo Marenco [email protected] Los puros y los cigarrillos siempre al alcance de la mano, un bloque de libros sobre su escritorio y un retrato de Arnoldo Alemán en la pared, definen el despacho de René Herrera, un fumador compulsivo de eterna barba de candado, el hombre que fue la sombra de Alemán mientras estuvo en […]

Eduardo Marenco [email protected]

Los puros y los cigarrillos siempre al alcance de la mano, un bloque de libros sobre su escritorio y un retrato de Arnoldo Alemán en la pared, definen el despacho de René Herrera, un fumador compulsivo de eterna barba de candado, el hombre que fue la sombra de Alemán mientras estuvo en el poder, de hecho, el estratega político que movía los hilos desde las sombras. Pero el poder de la Presidencia es cosa del pasado. Ex analista del Colegio de México, Herrera ahora está en la llanura y tiene su despacho en la casa del PLC, desde donde vive la política las 24 horas del día.

Antes que nada, explica Herrera, en México no hay la polarización política de Nicaragua donde los actores de la guerra son aún los actores de la política. La revolución mexicana ya es historia patria. En Nicaragua la revolución sandinista es todavía una huella reciente. ¿Una herida abierta? Quizás.

México, vecino de una gran potencia –tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos se dice en “Gringo Viejo”–, es también una sociedad industrializada, más diversificada y compleja que Nicaragua, pero en ambos casos, considera Herrera, le ha faltado “oficio político” a los gobernantes, Fox y Bolaños.

“Cuando uno ve a un hombre (Enrique Bolaños) sin el respaldo de un partido, (éste) puede tener buena imagen, muchísimas cualidades personales, pero la política se mueve con máquina y con organización. Si las organizaciones partidarias no sustentan esa imagen es obvio que cuando llegan a una contestación electoral, las máquinas pueden hacer su trabajo, pero sin liderazgo esto puede conducir a la pérdida, creo que eso le pasó al presidente Fox”, dice Herrera.

Y podría ocurrirle al partido de unidad liberal que intentan conformar los bolañistas, si participan en las municipales, a mitad de mandato y si persiste la desilusión en el electorado como en México.

¿GOBERNAR SIN PARTIDO?

Los gobiernos de transición –añade Herrera–, como el de Fox y el de Bolaños, tienden a perder fuerza. En el caso de Nicaragua, Bolaños se apoyó en la maquinaria partidaria del PLC para llegar al poder, pero luego se distanció como producto de la lucha contra la corrupción y el PLC se declaró en oposición. “Ellos sienten a veces que es cómodo gobernar sin partido, el problema es que así como en México hay elecciones periódicas, en el caso de Nicaragua, están ya las municipales encima y pronto las presidenciales. Como el Ejecutivo se separó de su partido, es obvio que las máquinas trabajan como partido y no como gobierno, y eso puede llevarlo a una situación electoral difícil; definitivamente, la división dentro del liberalismo, patrocinada por el Ejecutivo, puede producir un desgaste de la posibilidad electoral del liberalismo”.

Aunque tal división no necesariamente puede provocar un resultado electoral desfavorable al PLC porque su base política está “intacta” y la división se dio en las cúpulas, asegura Herrera.

Mientras tanto, el FSLN juega al papel de moderado y responsable ante los organismos internacionales y el cuerpo diplomático, pero sus estrategas tienen un dilema sobre la balanza, considera Herrera: ¿Dar un gran susto al electorado con una rotunda victoria municipal que se revierta en una derrota durante la elección presidencial?, o ¿sacrificar la victoria municipal para ganar las presidenciales?

Ya hay un precedente de derrota al liberalismo durante elecciones intermedias, lo que permitió al sandinismo avanzar en varias cabeceras departamentales, incluyendo Managua, Chinandega, Matagalpa, Estelí y León. Recuperar tales cabeceras es el reto del PLC, explica Herrera.

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