Sacasa

Luis Arturo Ponce Paguaga Tuve la dicha de conocer y tratar a Noel Sacasa desde los años 1980 a 1985, cuando abandoné Nicaragua motivado por la persecución sandinista contra la juventud. Jamás vi actitud o palabra que demostrara lo contrario a lo que sus valores cristianos y morales le dictaban. Fui testigo y protagonista de […]

Luis Arturo Ponce Paguaga

Tuve la dicha de conocer y tratar a Noel Sacasa desde los años 1980 a 1985, cuando abandoné Nicaragua motivado por la persecución sandinista contra la juventud. Jamás vi actitud o palabra que demostrara lo contrario a lo que sus valores cristianos y morales le dictaban. Fui testigo y protagonista de una situación que comparto con los lectores, ocurrida en el año de 1984.

Tenía una entrevista en un instituto de estudios superiores como parte de un proceso de aceptación que todo estudiante tenía que pasar y el profesor que le tocaba desarrollar dicha entrevista era Noel Sacasa. Sentí alegría, pues esperaba que como éramos amigos escribiría sus mejores recomendaciones para mí. Sin embargo, me dijo que por esa amistad no podría ser imparcial al evaluarme y que mejor pediría que me entrevistara otro profesor que jamás me hubiera visto.

Esta es la manera de pensar y de actuar de Noel Sacasa. Para él no existen los amiguismos y mucho menos “las coimas” a las que la mayoría de los políticos están acostumbrados. Ante los ojos de todos me hubiera podido entrevistar y escribir maravillas sobre mí, pero ante los ojos de Dios sabía que no era honesto actuar así. Y si esto fue con una simple entrevista ya podrán imaginar cómo sería de celoso en el desempeño de la Superintendencia de Bancos.

Cartas al Director

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