Rosendo Díaz Bendaña
Nunca me imaginé que este Gobierno de “nueva era” pudiese ser partícipe de una flagrante violación a la Constitución política, como fue el escandaloso nombramiento de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, con el que irrespetaron el inciso 2 del Arto. 161 Cn. que manda: “O haber sido magistrado de los Tribunales de Apelaciones durante cinco años cuando se opte para ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
Más claro no puede ser, ya que establece una condición fundamental para los que opten o aspiren al ahora desprestigiado cargo de magistrado de la CSJ. El resultado de este nombramiento de magistrado, por su violación a la Constitución, los transforma en falsos e ilegales (putativos, espurios, apócrifos), lo que anulará todas sus intervenciones en fallos o resoluciones.
Se comete fraude contra el Estado cuando se perciben salarios y otros gastos sin tener la legalidad de ellos. En este sórdido affaire existen hechores y consentidores, que según la campaña del presidente Enrique Bolaños contra la corrupción, deberían ser acusados y sancionados de acuerdo al Arto. 131 Cn y varios artículos del Código Penal.