Katti Gutiérrez
Qué triste papel del Procurador de Justicia, señor Paco Fiallos, quien me hace recordar los días aciagos del sandinismo cuando nadie estaba seguro de lo que tenía. Si a un dirigente sandinista le gustaba una propiedad acusaban al dueño de contrarrevolucionario, OSN, etc., para adueñarse de sus bienes.
Este Gobierno aparte de estar plagado de ineptos burócratas también tiene sus cuatro cascarrabias y arrogantes. En el Canal Dos vi al señor Leandro Marín Abaunza y me recordó mucho la soberbia de Tomás Borge.
Nicaragua parece que sale de las llamas para caer al brasero. Es posible que en el futuro aparezcan usando la terraza del pillo mayor como casa de protocolo para veranear los funcionarios “del pueblo y para el pueblo”.
Matagalpa