Edgard Tijerino M. [email protected]
No puedo hablar por tres días, pero sí escribir… Ya me habían dicho que el Dr. Sheldon Cohen como cirujano era tan preciso como Greg Maddux en sus momentos de mayor inspiración, pero aún estando en buenas manos y en un buen hospital como es este Bautista de la Calle 88 en Kendall, siempre es incómodo y preocupante ser sometido a una operación… La anestesia total muchas veces pitchea adentro, violentamente, y no te permite hacer swing. Pero en este primer round todo salió bien para mí con una etapa pre-operatoria bien manejada por quien más me quiere en este planeta, Auxiliadora. Así que, ahora sólo queda esperar la biopsia, que por lo visto y explicado por el Dr. Cohen, podría ser otro round ganado con nocaut a la posibilidad de radiaciones. ¡Qué bueno sería! Como me dice María Lily en un correo: Ojo con las situaciones inesperadas, ellas nos ofrecen grandes oportunidades, apuntaba Pulitzer.
Mientras Vicente Padilla mostraba nuevamente su dentadura bien afilada manteniendo en cero a los últimos ganadores de la Serie Mundial, Ángeles de Anaheim, pensé que el Dr. Cohen podría hacer algo parecido con mi garganta. Nada de sorpresas con la eliminación de las hermanas Williams y de Leyton Hewitt en el Abierto de París, uno de los cuatro eventos del Grand Slam de Tenis. La cirugía se extendió por hora y cuarto, pero la recuperación se alargó a casi tres horas y media, sin permitirme hojear un periódico, sólo viendo el suero, y el entrar y salir de tres enfermeras y un médico. Y pensé, tratando de golpear la pared con mi cabeza: ¿cuándo vamos a tener un hospital así en Nicaragua?… Pertenezco al pequeño grupo de privilegiados que por poder tener capacidad de gestión, suficientes amigos, y ser calificado un buen deudor, lo cual me abre puertas para préstamos bancarios, puede estar aquí. Pero, los trabajadores atrapados brutalmente por salarios agobiantes, ¿qué pueden hacer?
De frente al restablecimiento tengo muchas notas pendientes. No me he referido al caso de Sammy Sosa, y debo hacerlo porque es obligación de todo columnista. Me preocuparon las débiles explicaciones del gran bateador dominicano y ejemplo de esta generación. Me interesa, como es natural, el retorno de Pedro Martínez, porque temo ver recortada la carrera de quien ha sido, hasta hoy, el más grande de todos los latinos en sus proyecciones. Para Pedro, éste es un año clave. Igual que ustedes estoy detrás de las huellas de Carlos Delgado, ese superman latino de Toronto que tiene al resto de la Liga Americana buscando kriptonita, y estaré ansioso el viernes, después de conocer el resultado de la biopsia, de la posibilidad del triunfo 300 de Roger Clemens, y de lo que nos ofrecerá Lennox Lewis el sábado. Por supuesto, no me perderé la serie Nets-Spurs ni los últimos capítulos de “Entre el amor y el odio”.