- Muchas madres se enfrentan no sólo al abandono del padre de sus hijos, sino a su renuencia para reconocer legalmente a los menores, por lo que generaciones enteras de nicaragüenses no están registradas
Moisés Martínez [email protected]
Una desvencijada cerca de madera separa al pequeño Axel Antonio Briceño de su padre, quien vive al otro lado de la vivienda de su hijo.
Sin embargo, sentimentalmente este pequeño de nueve meses está lejos de ser acogido por su papá, quien lo abandonó apenas nació.
Y es que en la comunidad de Cayanlipe, municipio de Villanueva, en los rincones de Nicaragua cercanos a la frontera hondureña, es común que los hijos crezcan separados de sus padres, a pesar de que en términos de distancia lo único que los aparta es una de las polvosas calles del pueblo.
En esas regiones, el hombre sin la menor vergüenza puede pasar frente a su antigua compañera, quien carga uno de sus hijos, abrazado con su nueva mujer, y no hay reproches ni escándalos. En esas comunidades, la testosterona manda.
Sin embargo, la joven madre de Axel se siente dichosa. Ella logró algo que muchas madres solteras de la comunidad de Cayanlipe anhelan, pero no concretan: que legalmente su hijo lleve el apellido de su padre.
Jessenia Lissette Kathin, de 16 años, madre de Axel, cuenta que ella no quería que su hijo pasara sus mismos problemas por no estar registrada.
“Quería que mi hijo pudiera tener su partida de nacimiento, porque ese papel es bueno para que él estudie cuando sea grande y pueda trabajar en otro país, y eso sólo se puede hacer si él está registrado”, nos comentó mientras cargaba a su bebé.
La falta de conocimiento sobre la importancia de estar inscrito en el Registro Civil, y la costumbre de los hombres de no reconocer a sus hijos, ocasionó que en estas comunidades generaciones enteras no fuesen registradas al momento de su nacimiento.
Jessenia nunca fue inscrita en el Registro Civil del municipio de Villanueva, por lo que jamás ha tenido una partida de nacimiento. Legalmente, ella no es ciudadana de Nicaragua. Pero no ha sido culpa suya.
“A los hombres acá no les gusta registrar a sus hijos porque lo ven como algo que lo va a amarrar para siempre con la mujer. Por eso mi papá no quiso reconocerme. Y a mi mamá no le pareció que eso fuera importante. Pero después esos papeles hacen falta”, contó.
Jessenia relató que le costó mucho convencer al padre de Axel para que lo inscribiera, porque él no quería compromisos. No obstante, Jessenia insistió porque no podía desaprovechar una gran oportunidad que se estaba dando en el pueblo.
Esta oportunidad fue la llegada a la comunidad de Cayanlipe del proyecto de inscripción masiva ejecutado por una Asociación de Desarrollo de Pueblos (ADP), respaldado por la organización Plan Internacional.
Estos dos organismos llevaron a la misma registradora municipal hasta la comunidad de Cayanlipe para dedicar un día completo al registro de todos los menores de cinco años.
Dado que la Alcaldía de Chinandega no cuenta con los recursos para movilizar a los registradores municipales ni los pobladores de las comunidades cuentan con medios para desplazarse a las cabeceras municipales, miles nunca llegan a ser legalmente ciudadanos nicaragüenses.
Por lo tanto, proyectos de este tipo pueden ser el último chance para poder inscribir a sus hijos. Por lo tanto, cuando Jessenia logró arrancarle el sí al padre de Axel, se fueron con dos testigos, dado que ella no tiene partida de nacimiento, a la escuela de la comunidad, donde se encontraba la registradora municipal, para inscribir legalmente a su hijo.
“Es cierto que él no me pasa nada para el niño, pero por lo menos Axel ya lleva el apellido de su padre. Ya pueden darle su partida de nacimiento”, se conformó Jessenia.
Los testimonios como el de Jessenia abundan en estas comunidades. La mayoría de las relaciones sexuales en la zona son por mutuo acuerdo, pero no faltan las violaciones y los incestos. Sin embargo, con frecuencia los hombres buscan otros rumbos, por lo que el resultado es una madre soltera y adolescente.
UNA HISTORIA TRISTE, PERO COMÚN
Hay que destacar que el caso de Jessenia tuvo un final favorable en el sentido de que el padre reconoció al hijo, pero muchas son las historias de hijos que sólo llevan el apellido de su madre.
Algunos relatos son duros como el de esta niña a la que llamaremos Esperanza, de tan sólo 13 años, y su hija Irene, habitantes de la comunidad de Luis Andino, en el municipio de Puerto Morazán.
“El padre de mi hija nunca quiso hacerse responsable de ella. Pero a mí no me importa, pues mi hija va a llevar mis apellidos. Que él se quede con su nueva mujer”, dijo de forma bastante segura.
Sin embargo, súbitamente su firmeza se desplomó cuando le preguntamos la historia de su separación con su compañero. En ese momento, Esperanza rompió a llorar en los hombros de Aída Castillo, funcionaria de Plan Internacional.
Irene, que actualmente tiene tres meses, fue producto de una violación que sufrió Esperanza hace más de un año. El responsable de este acto es un vecino de ella, que impunemente se pasea por la comunidad al lado de su mujer “oficial”.
“Cuando supe que estaba embarazada, le fui a preguntar si se iba a hacer cargo. No le importó. Si yo hubiera tenido hermanos o a mi papá, le juro que lo hubieran macheteado. Pero yo vivo sólo con mi tía. Pero no importa, mi hija va llevar mi apellido y va a tener su partida de nacimiento”, dijo después de calmarse un poco.
LA REGISTRADORA Y SU MÁQUINA
El ama y señora de la vida legal de los miles de ciudadanos del municipio de Puerto Morazán es una abnegada mujer de 33 años que tiene una vieja máquina de escribir Olympia.
Sus manos han tecleado los nombres de todos los hombres y mujeres que han nacido en el municipio de Puerto Morazán en los últimos diez años. Pero este año ha sido diferente.
El proyecto de registro masivo de nacimientos impulsado por ADP y Plan Internacional ha obligado a Elsa Cristina Palma a llevar su labor de registradora a los rincones más apartados de Puerto Morazán.
La facilidad aportada por estos organismos es proveerla de materiales y transporte para que pueda realizar los registros en estas comunidades.
A veces, debido a que las comunidades quedan en lugares escabrosos e intransitables, Elsa Cristina tiene que bajar y cargar su pesada máquina de escribir por un buen trecho hasta llegar a la casa base de Plan Internacional, donde es esperada por decenas de mujeres con sus niños en brazos, que desean registrar a éstos.
“En los diez años que tengo de estar registrando, es la primera vez que salgo a todas estas comunidades a registrar. Las alcaldías no tienen recursos para movilizarme hasta aquí, por lo que la gente tiene que ir hasta la cabecera municipal para poder registrarse”, dijo.
“Me ha resultado bastante cansado estar en esta viajadera, pero me siento bien cuando veo a esta gente feliz porque sus hijos ya están registrados. Para ellas lo más importante es que su hijo tenga un nombre, que sea un ciudadano”, agregó, mientras colocaba un nuevo rollo a su máquina de escribir para poder seguir registrando.
SIN REGISTRARSE
Según estimaciones de la Oficina de Registros de Chinandega, en ese departamento un 30 por ciento de la población menor de 30 años no se encuentra registrada.
1.Alfonso Baca, responsable de Registro, informó que la mayor concentración de las personas sin registrar está en el área rural. “Hay de todas las edades, mucha gente anciana, pero según nuestros informes, es por la falta de interés de las personas que son padres, la mayor parte de los cuales son menores de los 30 años”.
2.De acuerdo con el funcionario, esta falta de interés es ocasionada por la lejanía de las comunidades y el desconocimiento de la población rural sobre la necesidad y los mecanismos para llevar a cabo el proceso de inscripción en el Registro Civil de las Personas.
3.“La mayoría de las comunidades son lejanas y la gente no tiene recursos para acudir, ni las alcaldías tienen cómo llegar a esas comunidades para registrarlos. Además, la gente desconoce el proceso, y cuando vienen, los chavalos tienen más de un año de nacidos, y así la Ley no lo permite.
4.Baca explicó que luego de pasar un año de nacido, no se puede realizar una inscripción, sino que lo que corresponde es reposición de partida de nacimiento, lo cual implica la contratación de un abogado. “Es demasiado papeleo para estas personas”, señaló.
REGISTRO
El proyecto de registro masivo en los municipios de Puerto Morazán y Villanueva es financiado por Plan Internacional Nicaragua en conjunto con la Asociación de Desarrollo de Pueblos. En Puerto Morazán, el proyecto ha beneficiado a 1,258 niños menores de cinco años de 26 comunidades, mientras en Villanueva se ha registrado a 821 niños en ocho comunidades de este municipio.
VER TAMBIÉN: