Baja autoestima

Claudia Ayerdis La autoestima es la capacidad que tenemos los seres humanos de apreciarnos, valorarnos, respetarnos, protegernos y defender nuestros derechos es una cualidad valiosa, es la madurez emocional y fundamental para las buenas relaciones humanas. Nuestra autoestima es responsable de muchos éxitos y fracasos una autoestima positiva y adecuada aumenta la capacidad de las […]

Claudia Ayerdis

La autoestima es la capacidad que tenemos los seres humanos de apreciarnos, valorarnos, respetarnos, protegernos y defender nuestros derechos es una cualidad valiosa, es la madurez emocional y fundamental para las buenas relaciones humanas.

Nuestra autoestima es responsable de muchos éxitos y fracasos una autoestima positiva y adecuada aumenta la capacidad de las personas para desarrollar habilidades y aumenta el nivel de seguridad personal.

Todos tenemos en el interior sentimientos ocultos de dolor y podemos manifestarlo de diferentes maneras y dependerá del lugar físico,

sentimental y emocional de la persona. La baja autoestima da lugar a la depresión y autodestrucción de nosotros mismo.

Los jóvenes tienen autoestima baja por la comparación con otros jóvenes destacando las virtudes en las que son superiores.

Según el Lic. César Narváez, psicólogo de la Upoli, “la baja autoestima es un estado psicológico, impide que la persona vea el mundo de forma positiva, existe un estado de inseguridad, el joven no se siente satisfecho consigo mismo y crea conflictos personales y mentales que inciden en el buen desarrollo de las relaciones humanas con los demás”.

Alguna de las actitudes que indican baja autoestima son: autocrítica dura y excesiva, miedo exagerado a equivocarse, perfeccionismo, envidia, malas relaciones humanas, sentimientos de inferioridad y de culpa.

Para desarrollar una buena autoestima necesitas: fortalecer y cultivar la independencia emocional e intelectual; definir las metas y aspiraciones personales; conocerse a sí mismo, es decir mis cualidades, capacidades, virtudes, debilidades, defectos y limitaciones; tener confianza en sí mismo y capacidad para resolver los problemas, sin dejarse acobardar por los fracasos y dificultades que experimente. Además, satisfacer en la medida de lo posible las necesidades básicas materiales que te permitan vivir dignamente: sentirse digno de ser amado, sentirse bien consigo mismo; y una actitud positiva, ser optimista y tener fe en el futuro.  

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