Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa. (LA PRENSA/AP)

Pentágono podrá diseñar “mini-bombas” atómicas

Departamento de Defensa quiere nueva arma para destruir arsenales de armamento de destrucción masiva. El Senado da OK a estudios EFE WASHINGTON.- El Pentágono de EE.UU. estudiará las posibilidades de usar “mini-bombas” atómicas para destruir arsenales de destrucción masiva de grupos y Estados terroristas, en una iniciativa criticada por la oposición demócrata y los científicos. […]

  • Departamento de Defensa quiere nueva arma para destruir arsenales de armamento de destrucción masiva. El Senado da OK a estudios

EFE

WASHINGTON.- El Pentágono de EE.UU. estudiará las posibilidades de usar “mini-bombas” atómicas para destruir arsenales de destrucción masiva de grupos y Estados terroristas, en una iniciativa criticada por la oposición demócrata y los científicos.

La investigación será posible después que el Senado, dominado por los republicanos, votó a favor de eliminar la ley Spratt-Furse, que prohibía desde hacía diez años el estudio de bombas atómicas de hasta un máximo de cinco kilotones de potencia.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, justificó la iniciativa en la necesidad de hacer frente a “un mundo en el que los Estados terroristas han desarrollado la capacidad de (…) enterrar a gran profundidad armas nucleares, biológicas y químicas”.

“Estados Unidos debe estudiar una variedad de vías con las que poder penetrar a gran profundidad en la tierra y alcanzar este tipo de áreas”, dijo Rumsfeld, quien insistió en que, por el momento, se trata de un estudio, no de un plan de desarrollo o de uso del arma.

“No tenemos planes de construir o desarrollar o fabricar o desplegar o, por descontado, usar un arma de este tipo”, subrayó el secretario de Defensa, quien minimizó las críticas de demócratas y científicos sobre el riesgo de promover una nueva carrera nuclear.

En unas declaraciones en el Senado, Rumsfeld rechazó este razonamiento y aseguró que “el mundo ya está lleno de armas nucleares tácticas. Los rusos tienen miles de ellas y existen en todo el mundo”.

“Hay un puñado de naciones que están trabajando en el desarrollo de armas nucleares y muchas de ellas son Estados terroristas, así que la idea de que incentivaremos a otra gente por hacer este estudio simplemente es inconsistente con los hechos”, dijo.

El Senado de EE.UU. votó a favor de levantar la prohibición, pero introdujo una enmienda por la que se exige al presidente que obtenga la aprobación legislativa antes de desarrollar este tipo de armas.

El Pentágono pidió a los legisladores que le autorizaran estudiar estas bombas, con una potencia del 30 por ciento de las que se lanzaron sobre Japón en 1945, en el marco de un proyecto de ley para aprobar un presupuesto de Defensa de 400,500 millones de dólares para el año fiscal 2004.

Razones prácticas en pro y en contra

Desde el punto de vista práctico, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, explicó que esta mini-arma “se usaría contra, por ejemplo, zonas de almacenamiento químico y biológico, donde un arma convencional podría tener un efecto desastroso y una bomba nuclear de escasa potencia (…) podría mitigar algunos de los problemas de un arma convencional”.

El jefe del Estado Mayor Conjunto, Richard Myers, explicó que el uso de armas convencionales para destruir municiones de este tipo puede resultar contraproducente, porque “no harían más que extender los agentes, creando un peligro mayor”.

“Las armas nucleares pueden tener otro efecto. En lo que se refiere al ántrax, se cree que los rayos gamma pueden destruir sus esporas (…). Y en cuanto a las armas químicas, por supuesto, el calor puede destruir sus componentes”, afirmó Myers.

Este argumento fue cuestionado por la Union of Concerned Scientists, una asociación de científicos pacifistas, que afirmó que “los análisis técnicos muestran que las bombas de baja potencia no son eficaces para destruir agentes químicos y biológicos”.

En un comunicado, esta asociación explicó que la explosión de una bomba de estas características “generaría necesariamente una gran cantidad de lluvia radiactiva (…) y habría más posibilidades de esparcir los agentes químicos y biológicos que de destruirlos”.

Además, “cualquier uso de armas nucleares echaría por tierra un alto el fuego que ha estado vigente durante cerca de 60 años y sería un desastre para el mundo”, añadieron los científicos.

Los demócratas se opusieron, al considerar que se incentivará a otros países a desarrollar armas atómicas de baja potencia y advirtieron, en palabras del senador Jack Reed, que “tendremos que lamentar emprender esta senda de pruebas e investigaciones”.  

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