Richard Hidalgo es uno de los fuertes artilleros de Houston. (LA PRENSA/REUTERS)

Peleando sin pitcheo

René Cárdenas [email protected] Minute Maid Park, Houston, Texas. Los Astros de Houston, que han ganado 12 de los pasados 17 choques, incluyendo 8 de 10 en Minute Maid Park, comenzaron en casa la noche del martes 20 de mayo, una serie de 12 desafíos contra sus más encarnizados rivales, Cardenales de San Luis y Cachorros […]

René Cárdenas [email protected]

Minute Maid Park, Houston, Texas. Los Astros de Houston, que han ganado 12 de los pasados 17 choques, incluyendo 8 de 10 en Minute Maid Park, comenzaron en casa la noche del martes 20 de mayo, una serie de 12 desafíos contra sus más encarnizados rivales, Cardenales de San Luis y Cachorros de Chicago, que actualmente ocupan los dos primeros lugares de la División Central de la Liga Nacional.

En realidad, para un equipo que no cuenta con una rotación de lanzadores apta para semejante futuro inmediato, lucha denodadamente y a pecho partido para mantener el tercer puesto en el grupo. Para que estos aguerridos Astros puedan salir airosos en los doce juegos de las cuatro series que se avecinan, sería como cruzar el Niágara agarrado de un lápiz.

Ahora que el pitcher abridor Roy Oswalt ingresó a la fatídica lista de enfermos por el término de 15 días, la rotación camina a paso vacilante, arrastrando los pies, como soldados que regresan derrotados del frente de combate.

Por segunda vez en menos de dos semanas, los Astros fueron humillados por los Filis de Filadelfia a quienes sólo pudieron ganar 2 partidos de 6, en las dos últimas series. Es decir, vienen derrotados y sangrando a enfrentar a los dos equipos más agresivos de la división. En otras palabras, los combatientes del equipo de la estrella solitaria, sin tiempo suficiente para restañar las heridas, tendrán que demostrar si tienen la madera que se debe tener para librar una situación como la que se presenta.

El ganar algunos juegos contra estos dos equipos en estos días, podría tener efecto positivo en septiembre, pero ¿cuántos juegos? Tony LaRussa de los Cardenales está pensando lo mismo y Dusty Baker de los Cachorros, no se queda atrás.

Si la rotación de abridores está hecha un desastre y no da señales de vida, el bateo tiene que contribuir mediante un doble esfuerzo, pero el trío de fortachones, Bagwel, Kent y Berkman, ha permanecido en un cumbo. Recordemos que contra los Filis no se ganaron el salario y cuando estos señores no batean hay que elevar toda clase de plegarias para que ocurra un milagro.

Muchos de los juegos anteriores que el equipo logró convertir en victorias, fueron a costa de los relevistas; pero si el dirigente Jimy Williams, continúa usándolos con la frecuencia de las últimas semanas, sus brazos se van a resentir al punto de perder consistencia antes de la realización del juego de estrellas, y esas son malas noticias.

Los Astros para poder salir de esta encrucijada con el mentón apuntando hacia el cielo, deberán batear y batear con la consistencia de campeones, para anotar más carreras.

“El año pasado anotamos 200 carreras menos que el año anterior”, dijo el gerente general de los Astros, Gerry Hunsicker. “Por esa razón firmamos a Jeff Kent, para que batee como sabe hacerlo y nos ayude a empujar carreras”.

s columnista independiente, contratado por los Astros.  

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