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¿Quién pelea por Rosendo?

Edgard Tijerino M. [email protected] El Ing. Gilberto Mendoza, Presidente de la AMB, quien tiene buena memoria, debe acordarse de Rosendo Álvarez. Estoy seguro. Yo lo he visto saltar de su butaca, genuinamente emocionando mientras Rosendo arremete con esa ferocidad de león en invierno, devorando rivales. Esas son imágenes que el tiempo no borra, aún correspondiendo […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

El Ing. Gilberto Mendoza, Presidente de la AMB, quien tiene buena memoria, debe acordarse de Rosendo Álvarez. Estoy seguro. Yo lo he visto saltar de su butaca, genuinamente emocionando mientras Rosendo arremete con esa ferocidad de león en invierno, devorando rivales.

Esas son imágenes que el tiempo no borra, aún correspondiendo a un combate entre pequeños. ¿Cómo olvidar Chionoi-Alacrán o la primera batalla Chiquita-Carvajal? Pertenecen a la antología del boxeo.

El Ing. Mendoza vio a Rosendo con Porpain, con Finito, con Beibis, con Siriwat, y sabe tan bien como usted y yo, que se trata de un extraordinario boxeador, un auténtico orgullo para la AMB. Sólo Eric Morel puede diputarle el título de mejor peleador pequeño del planeta y sus alrededores en estos momentos.

Pero, lamentablemente, Rosendo ha sido sub utilizado, o quizá me aproxime algo a la certeza si cambio ese término por el de inutilizado. Es triste, porque mientras el tiempo pasa, las facultades se desvanecen.

Cuando en el Hilton de Las Vegas, después de aquel alarde de batallar deshidratado con el Finito, escuché a Don King gritar que Rosendo era un Mini-Frazier, aparentemente atrapado por una excitación difícil de controlar, pensé que el púgil pinolero entraría a una etapa de intenso ajetreo, y en consecuencia, tendría la oportunidad de hacer historia y acumular dinero.

Eso no ha ocurrido, y Rosendo luce más como un condenado al anonimato, que un Campeón Mundial en plena madurez, repleto de vitalidad, sembrando pánico. Él ha sido reducido a una pelea por cinturón en cada uno de los últimos tres años, y es natural preguntarse: ¿Cómo es posible eso? ¿Por qué un púgil del calibre de Rosendo no interesa? ¿Quién puede pelear por conseguirle un espacio?

Bienvenido a Nicaragua Ing. Mendoza. Ahí tiene a Rosendo, como el tango de Gardel, con su futuro marchitándose dramáticamente, buscando lleno de esperanzas, el camino que los sueños prometieron a sus ansias. ¿Qué se puede hacer por él Don Gilberto?

¡Ah, qué tiempos aquellos! En 1904, Stanley Ketchel realizó 29 peleas, un ritmo de casi 2.5 mensuales. En 1950, Sugar Robinson peleó 19 veces.

No nos alejemos tanto del presente que llora. En 1971, Alexis Argüello se vio involucrado en 11 combates, y en su carrera atravesó por cuatro años de 3 defensas y uno de 4… ¿qué les parece?

Entre 1978 y 1980, es decir a lo largo de tres años, el Campeón de las 126 libras, Eusebio Pedroza, realizó 11 defensas. ¿Te imaginas eso, Rosendo?

Si quieren asombrarse, permítanme recordarles que en 1939, el mítico Henry Armstrong estuvo en 12 peleas por título mundial.

Don King es, para los que anotan, el mejor promotor del mundo, y tiene a Rosendo que es posiblemente el mejor Campeón en las categorías pequeñas. Se supone que Rosendo, resistente, fiero, destructivo, espectacular, debería estar envuelto en constantes peleas, no pidiendo una por amor a Dios.

¿Qué puede hacer por él el Ing. Mendoza? ¿Dejará que siga marchitándose su futuro mientras el púgil continúa buscando lleno de esperanzas, el camino que sus sueños prometieron a sus ansias?

«SÓLO QUIERO PELEA»

“Soy boxeador, además Campeón Mundial, y por supuesto, quiero pelear, con quien sea, en cualquier sitio, y hasta por cualquier bolsa”, dijo Rosendo.

“Necesito que me programen. Me duele ser un Campeón inactivo. No fue eso lo que pensé cuando me coroné por vez primera”, grita quien puede realizar hasta cuatro peleas titulares por año.

Cierto, las nuevas circunstancias conspiran contra ese deseo. La forma en que se organizan las carteleras en medio del juego de intereses, afectan a los peleadores de las categorías pequeñas. Vi cómo el “Finito” subió al ring en Las Vegas a las 5 de la tarde, cuando todavía no habían llegado los vendedores de hot dogs en el MGM.

Pero algo hay que tratar de hacer.  

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