- A cargo de 650 alumnos en una de las facultades de la Universidad Católica, donde se desempeña como secretario académico, Noel Maradiaga destaca en una de las aulas donde trabaja la labor del organismo que coordina, encargado de proveer de viviendas a los sectores más pobres. Con presencia en nueve departamentos del país, este año prevén construir 400 casas
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Lograr que todos los nicaragüenses obtengan una vivienda digna, es el sueño recurrente y permanente de Noel Maradiaga Paniagua, presidente del Consejo Directivo del organismo Hábitat para la Humanidad capítulo Nicaragua, cargo que es voluntario y que disfruta desde hace cuatro años.
Esta entrevista se comenzó en el alborotado despacho de Maradiaga, en su cargo de Secretario Académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Católica Redemtoris Mater (Unica), donde ha desarrollado desde hace seis años sus dotes de catedrático.
Pero el entrar y salir de alumnos y profesores, provocando el bullicio acostumbrado de una oficina universitaria, hizo trasladar la entrevista a un salón de clases vacío pero con permanentes testigos desde los ventanales.
Corpulento y muy sencillo de apariencia, al conversar con él se nota muy entregado a su trabajo voluntario, quizás motivado por sus difíciles experiencias infantiles de trasladarse constantemente de vivienda, todas alquiladas, al no contar algunas veces, sus padres, con los medios económicos para enfrentar el cobro.
¿Cómo llega al Consejo Directivo de Hábitat?
Llegué desde hace unos cinco años, soy voluntario, conocí el organismo gracias a un vecino que era un cooperante extranjero de Hábitat para la Humanidad, él me hablaba sobre la labor que hacía y me interesé y pensé que ésta era una oportunidad para dar un poco de lo que nosotros recibimos, pues logramos muchas bendiciones de Dios: nuestra profesión, trabajo estable, capacidades, creo que es necesario retribuir a la sociedad lo que recibimos.
¿Recibe alguna remuneración por esto?
No, no, no, este es un trabajo completamente voluntario, es un trabajo fuerte que comparto con el de la Universidad, donde me toca atender una de las facultades más grandes, el tiempo libre lo dedico a Hábitat.
Pero los voluntarios aportan al organismo…
En las medidas de nuestras posibilidades aportamos algo de dinero, en mi caso aporto mi vehículo, mi combustible.
¿De dónde le nace ser voluntario, es por religión?
Bueno… sí, como cristiano creyente lo que tratamos es poner en práctica las enseñanzas del Señor, de amar al prójimo…
¿Católico?
Si, pero de ninguna congregación específica, trabajo con la Pastoral Universitaria, con la juventud, que es una de mis vocaciones y ahora trabajando con Hábitat realizo una labor social…
En Nicaragua existe un déficit habitacional que oscila entre las 500 y 800 mil viviendas…
Nunca nos ponemos de acuerdo, el Presidente de la República habla en sus discursos de 500 mil, nosotros calculamos 800 mil, pero lo importante es el esfuerzo por disminuirlo, nosotros este año vamos a aportar 404 casas, las terminaremos en junio, pues nosotros trabajamos con año fiscal (julio-junio del año siguiente), en realidad este aporte es un grano de arena en un mar de necesidades, pero realmente creo que con la colaboración de las personas de buena voluntad, nosotros podemos dar a conocer y lograr que más gente se unan a este esfuerzo.
Al problema de la vivienda le podemos llamar ya un mal “endémico”, todos los gobiernos dicen que lo resolverán pero poco se ha hecho…
Si, bueno, lógicamente al gobierno le es más fácil construir una rotonda o cosas más vistosas o llamativas que venden votos, pero la necesidad de la vivienda es prioridad, pues si una persona tiene su casa, con facilidad y seguridad puede establecer un hogar, educar a la familia y tener mejores condiciones de salud, si se resuelve el problema de la vivienda, tenemos una base firme para darle solución a los otros problemas.
Si usted tuviera de frente al Presidente de la República, ¿cómo lo convencería de priorizar la reducción del déficit habitacional?
Le haría ver la gran cantidad de personas que en el país no tienen una vivienda digna, le haría ver lo que significa para una familia contar con ese bien que le da estabilidad y le garantiza mejores condiciones para desarrollar al país, también le haría ver lo que significa para el país la inversión económica, porque la construcción mueve mucha mano de obra.
En la última década se ha observado más el aumento de la brecha entre los niveles sociales, pues ahora vemos una explosión de urbanizaciones para clase media alta y siempre los más pobres siguen sin techo… ¿qué piensa Hábitat?
Lo que nosotros percibimos es que definitivamente la solución al problema habitacional no ha sido prioridad de los gobiernos, pues la empresa privada está interesada sólo en obtener beneficios y no están interesados en construir viviendas de interés social, solamente el gobierno y la ayuda internacional es la que puede colaborar con esto y es eso lo que queremos hacer nosotros, ayudar a la población a hacer conciencia con los diputados y personas con poder de decisión para que colaboren con nosotros.
¿Buscan a los políticos?
Es que nosotros solos no vamos a poder solucionar este problema de la vivienda, pero si nos unimos todos los nicaragüenses sin distingos políticos y religiosos podemos solucionar este problema.
¿Y ha tratado de sensibilizar a los estudiantes?
Desde mi punto de vista sí, acá en la Unica hacemos el llamado a los estudiantes y se está formando la brigada de estudiantes voluntarios que están trabajando con Hábitat. Hemos ido a otras, la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería) es una de las que más aporta estudiantes voluntarios.
Le hago la pregunta de la sensibilización, pues acá en la Unica se concentran muchos jóvenes con mejores posibilidades socioeconómicas…
Sí claro, estas son las personas que van a estar dirigiendo este país en unos 10 ó 20 años, sí los estamos concientizando, tenemos un programa para ello, necesitamos tener un relevo, y acá tenemos bastante apoyo de la juventud, con su entusiasmo, con su energía…
¿Y la Iglesia Católica, que rige esta Universidad, les ayudan?
Tenemos colaboración de monseñor Jorge Solórzano (Obispo Auxiliar de la Diócesis de Managua), él ha estado muy interesado en apoyarnos.
¿Cuántos voluntarios tienen a nivel nacional?
Imagínese que por cada afiliado que tenemos nosotros, unos 40 miembros propietarios que agrupamos en una asamblea nacional, hay unos cinco voluntarios más.
¿Y cómo sobreviven económicamente?
Pues los aportes nos vienen de tres fuentes: fondos internacionales que vienen designados y no designados, es decir que los designados vienen con destino y uso específico, y los no designados, Hábitat los distribuye de acuerdo a las necesidades, éstos son de los fondos más importantes.
También están los ingresos locales, que hasta el momento, acá en Nicaragua han estado bastante bajos, precisamente esta campaña (que se desarrolla esta semana) la hacemos para eso y el otro fondo viene del pago de las hipotecas, eso hace que podamos construir 400 viviendas al año.
¿Cuál es el costo de una vivienda?
El costo aproximado es de unos 3,000 dólares, eso depende de los materiales que hay, e incluso depende de la cultura, idiosincrasia y clima de la población donde se construirá. La cuota de pago es a 10 años, sin intereses.
Lo que nosotros queremos es que la familia pague los materiales utilizados para la construcción.
DANDO Y DANDO…
Hábitat para la Humanidad facilita los fondos, materiales y mano de obra especializada para la construcción de la vivienda.
El organismo supervisa la construcción de la casa, “es una autoconstrucción dirigida”, explicó Noel Maradiaga, presidente del Consejo Directivo del organismo.
Los beneficiarios son los que garantizan la mano de obra, “nosotros damos los planos, el maestro de obra, el albañil y ellos construyen su propia vivienda y van a ayudar con las viviendas de los demás (en caso de que sean proyectos habitacionales)”.
Maradiaga explicó que en el caso de los proyectos habitacionales, el “maestro de obra” se rota entre las casas en construcción a fin de supervisar y orientar en la edificación.
Tristes recuerdos
Administrador de Empresas y Contador Público, Noel Maradiaga, presidente del Consejo Directivo de Hábitat para la Humanidad, filial Nicaragua, le tocó vivir en su infancia, el cambio permanente de vivienda, todas alquiladas.
Con nostalgia, recuerda su León natal y con mayor congoja rememora su barrio Laborío, y con sonrisas asegura que no es enojado, estigma popular que portan los leoneses. Hoy a sus 49 años hace memoria del traslado continuo de los humildes enseres domésticos, cada vez que los dueños de las viviendas los obligaban a salir, muchas veces por falta de pago.
“Esa es una de las experiencias más fuertes que he vivido, mi niñez prácticamente la estuve viviendo en casas alquiladas y era bien triste, más de una vez tuvimos que cambiarnos de casa y eso es un recuerdo traumático, abandonar un lugar, montar las pobres cosas en un camión y trasladarse, significaba dejar atrás a vecinos y amigos, eso es duro”.
Asegura que cuando se casó fue comprar una casa propia, “porque vivir en una casa ajena uno no puede pegar ni un clavo, y siempre tuve esa obsesión y gracias a Dios lo logré”.