Eddy Betanco B.
Diversos reportajes se han escrito sobre la desordenada expansión de los mercados en Nicaragua y sus efectos de insalubridad, congestionamiento de tráfico vehicular, invasión a zonas residenciales y del comercio formal. Este desorden ocasiona pérdidas o disminución de ingresos por ventas a los comerciantes de productos perecederos, ya que la falta de espacios techados tienen que venderse bajo el sol, lluvia, polvo, moscas, etc., ambiente desagradable en el cual efectúan sus compras las amas de casa.
El déficit de mercados es un problema presente en la mayoría de las ciudades de Nicaragua. En nuestro país históricamente la construcción y administración de mercados ha estado a cargo de las alcaldías, sin embargo, por serias limitaciones financieras no logran cubrir el déficit.
La tendencia deficitaria de construcción de mercados por parte del sector público, presenta síntomas de que esta situación se podría extender al menos en el corto y mediano plazo, ya que las alcaldías tienen asignadas funciones que involucran fuertes inversiones en infraestructura y servicios, pero con muy escasos fondos municipales.
Frente a esta realidad, consideramos que el sector privado está en mejor posición de realizar inversiones en algunas obras de infraestructura, por ejemplo en la construcción de mercados. Estas inversiones podrían efectuarse mediante un esfuerzo de co-inversión con aquellas alcaldías que posean tierras municipales. Fortalecerían la recuperación de estas inversiones, la participación de los actuales usuarios de módulos en los mercados, quienes en vez de participar como arrendatarios, podrían convertirse en propietarios de los módulos, mediante el pago mensual de cuotas de amortización con financiamiento bancario en términos blandos. La recuperación de esta inversión podría constituirse como capital semilla para la ejecución de otros proyectos de infraestructura básica, tales como: mercados mayoristas, terminal de buses, parque industrial que incluya a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), recolección de basura, etc.
Lo anterior, no sugiere que el sector privado asuma algunas funciones de las alcaldías, sino más bien fortalecer las funciones municipales mediante soporte financiero y técnico del sector privado en algunas acciones en las que las alcaldías son deficitarias. Las ciudades de Chinandega, León, Granada, etc., no pueden esperar cinco o diez años para que se les construya un moderno mercado. Un proyecto piloto podría dar respuesta de módulos a los usuarios con financiamiento bancario.
Consideramos oportuno exponer, que en materia de expectativas de desarrollo económico-social, las alcaldías tienen que jugar un nuevo rol consistente con la coyuntura internacional, la cual repercute en la vida nacional. Los Tratados de Libre Comercio (TLC) vigentes y en lista de espera del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el Plan Puebla-Panamá (PPP) constituyen un desafío para Nicaragua e implícitamente para los municipios, en los cuales se localizan valiosos y diversos potenciales de desarrollo.
Los diferentes organismos que promueven el desarrollo (ministerios, entidades autónomas, CEI, Apenn, etc.), no tienen suficiente cobertura geográfica en sus funciones. Mientras se discuten las reglas de juego de los TLC, cada Alcaldía coordinadamente con la sociedad civil, que incluya a los productores, podrían diseñar dos herramientas básicas orientadas a que se aproveche el potencial de desarrollo: 1) Un plan de Desarrollo Urbano y 2) Un Programa de desarrollo económico-social enfocado a incrementar y diversificar la producción de aquellos bienes y servicios con mayores posibilidades de competitividad internacional.
La implementación eficaz de estas dos herramientas contribuirían a mejorar la posición competitiva de Nicaragua frente a los TLC con México y Centroamérica y con los que se encuentran en fase de negociación con Estados Unidos, Panamá, ALCA, PPP, etc.
Este desafío de la realidad internacional en perspectiva, sugiere una seria reflexión que permita proyectar la inserción de Nicaragua en el nuevo y complejo contexto internacional. Las alcaldías y la sociedad civil tienen mucho que aportar sobre este particular, para que se alcance el objetivo fundamental de elevar la calidad de vida de todos los nicaragüenses.
El autor es Economista.