Walter TreminioCorresponsal La Prensa [email protected]
El desempleo y el hambre son los factores principales que llevan a mujeres y hombres a vender la pequeña pero mortal “piedra de crack”, cotizada en el mercado porteño en diez y veinte córdobas.
Aunque su efecto dura entre 15 a 20 minutos, los jóvenes se sienten en un paraíso. “Me siento que tengo fuerza, soy poderoso, hago lo que quiero y no me pasa nada, no pienso en nada, sólo hago lo que en ese momento se me ocurre”, expresó el joven hondureño Roberto Casir, de 19 años.
“Tengo siete años que vine de Honduras y tres años de estar fumando piedra”, dijo Casir, quien considera que es lo mejor que le ha ocurrido en su vida. Él es delgado, de cabello pintado en amarillo, viste una camiseta rota, pantalón con hoyos y descalzo; se sentó en un tablón y dijo: “Éste es mi mundo, soy solo, y fumando me siento bien”.
LA PRENSA ¿Cómo hacés para comprar la piedra?
ROBERTO CASIR: ¿Cuando chambeo saco dinero y de ahí compro la piedra y fumo.
¿Cuánto cuesta la piedra?
Diez córdobas.
¿Cuáles son los efectos que te da la piedra?
Uno piensa en robar, te sentís sofocado, en el aire.
¿Cuánto tiempo dura el efecto?
Unos 20 minutos.
Roberto Casir, quien es una de las víctimas de la droga, afirma que muchos jóvenes están metidos en el consumo de estupefacientes.
Buscan desesperadamente la forma de conseguir una “piedrita”, como ellos la bautizan. “Si no fumo, no me siento bien, es algo que me hace falta”, relató Casir.
La situación de los jóvenes en Bilwi es crítica. Cada día, al consumo de la piedra de crack se unen más menores de edad que se sienten tentados por los efectos que produce fumar crack.
Los muchachos y jovencitas duermen en las aceras de las calles, en el parque, y las autoridades regionales no impulsan programas de desarrollo que motiven a los afectados a salirse de la adicción a las drogas.