ACAN-EFE
MANAGUA.- El canciller de Nicaragua, Norman Caldera, afirmó ayer que Nicaragua “no permitirá el despojo de su plataforma continental, recursos y zona económica exclusiva en el Mar Caribe”, área en disputa con Colombia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.
Caldera fue invitado por la Asamblea Nacional a exponer ante los 91 legisladores la situación en que se encuentra la solicitud de Managua a la CIJ, de delimitar los límites marítimos entre Colombia y Nicaragua en el Caribe.
El jefe de la diplomacia nicaragüense aseguró que antes a este país con frecuencia se le arrebató amplios territorios en el Norte y el Sur de su actual frontera, lo que no se repetirá con los inmensos espacios marítimos comprendidos en su plataforma continental y zona económica exclusiva.
Apuntó que ello “es un desafío de toda la nación, se trata de la defensa del patrimonio de las generaciones actuales y futuras, que trasciende ideologías, partidos y gobiernos, que convoca a todas las fuerzas a actuar de manera unitaria y firme en torno a la soberanía nacional”.
Dijo que Nicaragua reivindicará el territorio nacional con el uso de los instrumentos que pone a su alcance el Derecho Internacional para la solución pacífica de las controversias.
Caldera expresó que “en 1928, Colombia pretendió arrebatarnos las islas de San Andrés y Providencia, y en 1979 con la arbitraria interpretación al nulo e inválido tratado Bárcenas-Esguerra trató de transformar ese documento e imponer la ilegal e inexistente frontera en el meridiano 82”.
Aseguró que Nicaragua recurrió a la CIJ “confiada en que la razón les asiste por la historia, la geografía y el Derecho Internacional, la evolución del nuevo Derecho del Mar que la CIJ respalda, y en que la justicia y la equidad están de nuestra parte”.
“Con esta acción (la solicitud de delimitación) destruiremos la ignominiosa barra (limítrofe) del meridiano 82”, agregó que su país confía en que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) fije la frontera con Honduras en el Caribe como el paralelo 17, porque ésta “no tiene argumentos”.
EL CASO DE HONDURAS
Caldera expuso también ante la Asamblea Nacional la situación en que se encuentra la solicitud de Nicaragua a la CIJ, presentada en 2000, para delimitar la frontera marítima, que Managua reclama es el Norte del paralelo 17 y Tegucigalpa afirma que es al Sur del paralelo 15.
La demanda nicaragüense la introdujo ante la CIJ poco después que el Congreso hondureño ratificara un tratado de límites con Colombia, a finales de 1999, en el que según el gobierno de Managua atenta contra 130,000 kilómetros cuadrados de territorio en el Caribe.
El jefe de la diplomacia nicaragüense afirmó que para reivindicar el territorio nacional incorporó a los mejores recursos humanos para “hacer el mejor uso de los instrumentos que nos da el Derecho Internacional, para la solución pacífica de las controversias”.
Agregó que la Corte Centroamericana de Justicia en su fallo de noviembre de 2001 reconoce que el tratado ‘Ramírez-López’ de 1986 entre Honduras y Colombia (ratificado en 1999) viola los protocolos y los tratados del sistema de integración centroamericano.
LOS ALEGATOS
El agente de Nicaragua ante la CIJ, Carlos Argüello, dijo que en los primeros alegatos de abril pasado, “demostramos que en 1821 San Andrés (y Providencia) era parte de la Capitanía de Guatemala y cuando Nicaragua se independiza de España (en ese año), eran parte del territorio nicaragüense”.
Añadió que con documentos tomados del Departamento de Estado de Estados Unidos se demuestra la situación en que estaba Nicaragua (ocupada militarmente por los ‘marines’ estadounidenses), cuando se firmó ese tratado, que además violaba la Constitución nicaragüense.
Indicó que en el hipotético caso de considerar que este tratado tuvo alguna validez, su nulidad queda en evidencia en 1969, cuando Colombia lo violó al inventar que era un tratado de límites e impuso por la fuerza el meridiano 82 como límite marítimo con Nicaragua.
Según el proceso, Colombia deberá presentar su contra-memoria en julio del próximo año, luego sigue una etapa de réplica y dúplica escrita que puede consumir tres años, y un año más para la fase oral para que finalmente la CIJ emita su sentencia.
En el caso de Honduras, Argüello explicó que esa demanda está en la segunda y última fase escrita, luego de que en enero pasado planteó la réplica a los primeros alegatos de Honduras, y que ésta responderá en agosto próximo.
El juicio pasa después a la fase oral de aproximadamente un año y luego la CIJ debe emitir sentencia.
Argüello indicó que Nicaragua reclama como límite marítimo el paralelo 17, basada en la geografía, la configuración de las costas en el Caribe, mientras que Honduras no se basa en ello, sino que “se ha creado la costumbre de que el paralelo 15 es el límite”.
“Honduras por primera vez menciona el paralelo 15 (como frontera) en 1979, y de forma oficial en 1982, así que esa costumbre ancestral que supuestamente determinó el paralelo 15 no existe”, agregó.
“De hecho hasta 1960, cuando vino el fallo de la CIJ y en 1962 la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA), sobre el territorio en litigio entre Honduras y Nicaragua, nosotros ocupábamos zonas (terrestres) comprendidas mucho más al norte del paralelo 15”, declaró.
Nicaragua y Honduras se sometieron al arbitrio de la CIJ y la OEA en el caso del territorio en litigio, la “Mosquitia” hondureña, que Nicaragua reclamaba y se extendía de la parte central al este de ese país, pero Managua recibió un fallo adverso de ambas entidades.
Argüello apuntó que también se argumenta ante la CIJ que, en 1977, el ex canciller Alejandro Montiel envió una carta a Honduras proponiendo la negociación de una frontera marítima en el Caribe “de inmediato y sin condiciones”, pero Tegucigalpa no aceptó.
“Tenemos plena confianza que la CIJ emitirá un fallo de acuerdo con lo solicitado por Nicaragua”, declaró Argüello.