Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected]
Una amplia exposición de dulces tradicionales del municipio de Santa Teresa, fue promovida por estudiantes del Instituto Manuel Hernández de Jinotepe, en la Segunda Feria del Dulce, actividad que ha causado impacto en la comunidad que asistió y degustó postres que casi están desapareciendo de la cocina caraceña.
El objetivo es que los alumnos se involucren y conozcan sus raíces, pero además analizar las características socioeconómicas y culturales que posee la industria artesanal del dulce de rapadura y otras variedades de postres en este departamento.
A la feria la antecedió una amplia ponencia sobre la historia de la actividad económica del “dulce de rapadura” en el municipio de Santa Teresa, y estuvo a cargo del ingeniero Medardo Martínez Conrado, uno de los más destacados productores de caña en la zona y, por ende, del mencionado dulce.
LA VARIEDAD
Los asistentes probaron y vieron cómo se elaboran los dulces propios de Santa Teresa, como las famosas melcochas en forma de sombrero, muñecas, zapatos, flores y animalitos que las manos de mujeres laboriosas han creado y vendido por tiempos inmemoriales.
Entre otra de las delicias que se expusieron estuvo la cajeta de rosa, una variedad de postre muy común en épocas pasadas y famosas en las Purísimas de antaño.
La infaltable cusnaca fue uno de los postres hechos a base de dulce de rapadura, leche y jocotes que motivó a los asistentes para darle una probadita y recordar ese peculiar sabor a pueblo.
Para la realización de la feria todos los alumnos se involucraron y previamente visitaron y filmaron los trapiches cercanos para estudiar el proceso, desde que llega la caña hasta la elaboración final. Se ofreció, entre otras delicias, guarapo y alfeñique.