Detalle de una pintura de Theodore DeBry sobre los indígenas americanos en 1596. LA PRENSA/tomado de internet

Canibalismo prehistórico pudo haber desencadenado epidemias

Randolph E. Schmid WASHINGTON/AP.-El canibalismo en la antigüedad puede haber causado epidemias de enfermedades dañinas para el cerebro como el kuru y el síndrome de Creutzfeld Jacob, sugiere un grupo de investigadores británicos. Se cree que esas dos enfermedades y la manifestación humana de la llamada locura bovina son causadas por priones, un agente infeccioso […]

Randolph E. Schmid

WASHINGTON/AP.-El canibalismo en la antigüedad puede haber causado epidemias de enfermedades dañinas para el cerebro como el kuru y el síndrome de Creutzfeld Jacob, sugiere un grupo de investigadores británicos.

Se cree que esas dos enfermedades y la manifestación humana de la llamada locura bovina son causadas por priones, un agente infeccioso que puede ocasionar alteraciones neurodegenerativas en el cerebro. Las enfermedades pueden propagarse comiendo carne contaminada con priones.

Pero algunas personas tienen mutaciones genéticas que las protege de esas dolencias.

El equipo investigador dirigido por John Collinge, del University College en Londres, informa en la edición del viernes de la revista Science que los genes protectores, denominados polimorfismos, son mutaciones del gen proteínico del prión y muestran indicios de haberse propagado por la población mediante la selección natural.

“Lo que estamos viendo aquí es evidencia de que la selección de estos polimorfismos ha sido muy extensa o que ocurrió muy temprano en la evolución de los seres humanos modernos, antes que se esparcieran por todo el planet”, dijo Collinge en una declaración. “No podemos determinar cuál de los dos, pero la sugerencia es que la enfermedad del prión ha desencadenado la presión selectiva”.

Tras sugerir que el canibalismo pudo haber propagado las enfermedades, incrementando la presión para desarrollar genes protectores, el estudio cita la población de Papúa Nueva Guinea, que fue devastada por una epidemia de la enfermedad nerviosa progresiva kuru, atribuida al prión, entre 1920 y 1950.

Ese pueblo tenía la costumbre de consumir a sus familiares muertos en los funerales hasta que se proscribió el canibalismo en los años 50.

Collinge estudió a 30 mujeres que habían participado en esos rituales y todavía estaban con vida, y halló que 23 presentaban la variante genética que las protege del kuru.

Se trata de la misma variante genética que ayuda a protegerse del síndrome Creutzfeld Jacob, observó el estudio. La forma humana de la locura bovina es conocida como nueva variante del síndrome Creutzfeld Jacob.

“Hay extensas evidencias antropológicas de que el canibalismo no es sólo una extravagancia que se dio en Nueva Guinea”, afirmó Collinge. Otras evidencias de canibalismo prehistórico incluyen cortes y huellas de quemaduras en huesos de Neanderthal y análisis bioquímicos de deposiciones humanas fosilizadas.  

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