Dr. Alfonso Dávila Barboza
En esta leída sección de LA PRENSA, dejo públicamente testimonio de reconocimiento a la magistrada Alba Luz Ramos, presidenta de la Corte Suprema de Justicia, y al magistrado, Gerardo Rodríguez, presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, por el pergamino de honor conferido a mi persona el 19 de marzo pasado en ocasión de celebrarse el XX Aniversario de la fundación del citado Tribunal.
Con regocijo y sentimiento sublime recibí el pergamino que despertó variados recuerdos de las entusiastas labores judiciales que desempeñé como presidente de tal Tribunal, por once años consecutivos. Once años en que tuve siempre por norte el respeto y el exacto cumplimiento de las disposiciones legales de Nicaragua.
Recuerdo que con la doctora Ramos representamos a Nicaragua en el Congreso de Juristas Latinoamericanos celebrado en San José de Costa Rica-ILANUD, en el que por veinte días deliberamos con mucho acierto sobre los gravosos delitos de lavado de dinero y tráfico de estupefacientes.
Invoco la memoria en este momento de mis colaboradores difuntos magistrados, Luis Argüello, Humberto Obregón y Boris Vega.