Gerald Hernández [email protected]
Siguiendo las huellas de imponentes tiradores como Julio Moya y Epifanio Pérez, o los robots cubanos Remigio Leal y Orestes González, el derecho leonés Aristides Sevilla ha estado implacable en la Serie Final.
“Éste (el de anoche) fue el partido de mi vida. Aunque quizá he realizado mejores trabajos monticulares, éste me ha producido las mayores emociones por el momento que vivimos, porque ha dejado a mi equipo a un juego del campeonato. Nunca antes me había sentido así y estoy contento con mi actuación”, dijo el prospecto nica de los Yanquis, quien lleva tres triunfos consecutivos sobre los Tiburones, incluyendo dos en esta final, en la cual tira para un microscópico 0.62 en 14.2 entradas.
Mientras Sevilla puso el orden a balazos, Sandor Guido enloqueció las abarrotadas tribunas del parque metropolitano con un proyectil de tres carreras que ahogó las esperanzas de los Tiburones desde el propio arranque.
“Fue una recta pegada que conecté adelante y con potencia”, declaró Guido, quien emocionado revivió el momento de su decisivo trancazo. “Sabía que le había dado duro y por eso me quedé en el home plate disfrutando el batazo”.
“Lo más importante es que ahora estamos a sólo una victoria de ganar el campeonato y vamos con todo al juego de mañana (hoy) en Granada, para luego venir a celebrar a León”, señaló el artillero más incidente de la serie.
SIN PUNCH
La ofensiva pobre tiene a los Tiburones con la espada contra la pared.
“Nos hace falta punch. La ofensiva no ha funcionado y hasta he buscado suerte cambiando el orden de bateo, pero nada ha dado resultado. Éste no es el mismo equipo que nos trajo a la final”, señaló el manager Róger Acevedo, quien aún confía en la reacción de sus pupilos.
“El pitcheo ha cumplido con su tarea. Nosotros sabemos que nuestro staff permite un promedio de 4 carreras por juego, pero el bateo no ha hecho su parte”.
“Sin embargo, no hemos bajado la moral. Esto no se ha terminado todavía, tenemos la capacidad para ganar los últimos tres juegos de la serie. La clave está en salir del slump de bateo en que hemos caído”, dijo el estratega de los Tiburones.