- El conflicto bélico en Irak no está aislado de los efectos económicos para Nicaragua y su incidencia adversa dependerá de la duración de la guerra.
Por el momento el petróleo es el principal parámetro de medición, sin embargo la inflación y las exportaciones son dos aspectos que entran a jugar un rol importante en este momento.
Mario José Moncada [email protected]
Los posibles impactos en la economía de Nicaragua por la guerra en Irak son diversos e inciertos, como la duración misma del conflicto que involucra a uno de los principales mercados para las exportaciones nacionales: los Estados Unidos.
Un mercado que el año pasado generó divisas por el orden de los 166 millones de dólares, casi el 30 por ciento del total de las exportaciones, según el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), con rubros que van desde el camarón de cultivo, el maní, el café hasta las artesanías.
Sin embargo, los líderes empresariales y economistas coinciden en estimar que el impacto dependerá del tiempo de duración del conflicto y para ello recomiendan que el Gobierno estaría obligado a revisar las metas de crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB) para este año, y preocuparse por el deterioro de la calidad de vida de los nicaragüenses.
El economista Néstor Avendaño dijo que el crecimiento del PIB podría rondar el uno por ciento, en vez del estimado tres por ciento según las metas gubernamentales; la inflación al final del año llegaría al diez por ciento, en contraste con el estimado seis por ciento de las proyecciones oficiales; mientras que el ingreso per cápita de los nicaragüenses se vería reducido de los 480 dólares alcanzados el año pasado a los 472 dólares en el 2003.
Aunque esta semana los precios del combustible bajaron un promedio de 1.20 córdobas por cada galón de gasolina súper y regular, y dos córdobas en el galón de diesel, la preocupación por la duración del conflicto bélico por encima de lo que estaba previsto, tal como lo admitió este fin de semana el presidente norteamericano George W. Bush, podrían desembocar a medida que pasen los días en un nuevo repunte de los precios del petróleo en el mercado internacional.
“La volatilidad de los mercados es evidente. No dudan que la guerra será ganada por los Estados Unidos, lo único que está en duda es si la guerra será rápida”, valoró el especialista en temas de hidrocarburos Róger Cerda, al confirmar con ello la incertidumbre que ronda los mercados.
El Gobierno guarda silencio sobre las posibles consecuencias que para la economía nacional tendría un recrudecimiento del conflicto bélico en Irak, mientras el sector privado al parecer reza porque sea de corta duración.
Para el Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Anastasio Somarriba, los costos de producción de los diversos sectores productivos del país también se verían elevados, al tiempo que mostró su preocupación porque todo ello “repercutiría en los sectores con escasos recursos económicos, aumentando los riesgos de inestabilidad social”.
El conflicto en el Golfo Pérsico ha obligado a las autoridades norteamericanas, en especial al recién creado Departamento de Seguridad Interna y al Departamento de Salud y Servicios Humanos, aumentar sus controles de vigilancia, que incluso ya han llegado a los productos exportados desde diversos países del mundo, por el temor que sean “caballos de Troya” para transportar agentes tóxicos que pondrían en riesgo la salud de los consumidores.
En efecto, el tesorero de la Asociación de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales (Apenn), Enrique Zamora, señaló que en Estados Unidos ya se están poniendo en práctica “rigurosas inspecciones a los alimentos importados”, debido a la Ley de Bio-terrorismo promulgada el año pasado por el presidente Bus, para expandir la inspección de los alimentos importados para detectar posibles manipulaciones sanitarias.
“La mayor parte de nuestros productos no tradicionales van al mercado norteamericano, donde ahora se están implementando rigurosos sistema de inspección. Ahora los exportadores deberán entrar a un proceso de registro, porque si no es así no podrán entrar a dicho mercado”, señaló Zamora.
EVENTUAL ESCENARIO
Para el economista Avendaño el precio del petróleo ha caído últimamente “porque los mercados suponen que la guerra será rápida”. “Pero aún, y sin ánimo de ser pesimista, prima el riesgo que los precios se disparen si el conflicto pasa por una larga duración”.
Avendaño se hizo eco de las proyecciones de los expertos internacionales, quienes según dijo han pronosticado que “si el conflicto se pasa de las tres semanas de duración, el precio del barril de crudo llegaría a los 50 dólares”.
En Nicaragua, dijo Avendaño, “tendríamos un impacto muy serio en el alza de la factura petrolera”, la cual alcanzó el año pasado cerca de 252 millones de dólares, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), por la compra de casi nueve millones de barriles de petróleo y productos terminados”, según las estadísticas del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).
Si tales proyecciones fatales se cumplen, Nicaragua se vería en la necesidad de disminuir sus volúmenes de importación del crudo, provocando una disminución de la producción nacional con una contracción en el mercado de bienes y servicios. Los precios al consumidor podrían aumentar como respuesta a un incremento en los costos de producción.
El analista económico no incluye por el momento “el posible impacto inflacionario” de la reforma tributaria que el Ejecutivo enviará la próxima semana a la Asamblea Nacional.
A pesar de ello, aconsejó al Gobierno “no intensificar las tensiones inflacionarias” y entrar en un diálogo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sobre una posible revisión del acuerdo económico firmado el año pasado, ahora que está cambiando el entorno económico mundial.
“Una posible recesión conduciría a una reducción de las exportaciones, porque la demanda de los países industrializados tendría a caer si el conflicto bélico dura más de un mes”, agregó.
INFLACIÓN EN LA MIRA
Sin embargo, el también economista Róger Cerda, es de la idea que un repunte inflacionario es posible, pues ejemplificó que en lo que va del año la inflación acumulada ronda el tres por ciento, cuando esa misma cifra correspondía al primer semestre del 2002.
Los datos del BCN publicados en su página oficial en la Internet, confirman que hasta marzo del 2003 la inflación acumulada equivale al 2.43 por ciento, es decir considerablemente superior al 1.35 por ciento del mismo período del 2002.
Para el industrial Enrique Salvo, el bienestar económico del mundo, en particular de Estados Unidos y Europa, repercute en los niveles de inversión que podría llegar a Nicaragua.
“Si la guerra dura más tiempo creo que volveremos a ver un incremento en los precios del combustible, lo cual repercute en los costos de transporte y de energía eléctrica para el sector industrial”, dijo Salvo, Director Ejecutivo de la Empresa Eskimo.
Sin embargo, Alfredo Cuadra, Presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua, consideró que ahora es prematuro hablar de impactos a la economía de Nicaragua pero coincidió en que todo depende del tiempo que dure la guerra, “pero puedo decir que el incremento de los precios del combustible que tuvimos en las primeras tres semanas de marzo, estaba subiendo los costos de producción”.
Otro sector que está preocupado por los efectos de este conflicto bélico es la Pesca, para Armando Segura, Director Ejecutivo de la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic), el precio de los combustibles ha sido el mayor impacto en el sector pesquero de Nicaragua.
“Si encima de eso el Gobierno le pone un impuesto a los combustibles que utiliza el sector, habría una caída de las exportaciones y una disminución en los niveles de producción», comentó preocupado.
La guerra cumple hoy una semana de duración, el tiempo para que concluya es incierto, mientras tanto, la economía nicaragüense pende de este frágil hilo que en cualquier momento puede romperse.
GOBIERNO COMENTA POCO
El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Alonso, dijo que los efectos de la guerra en Irak para la economía nacional dependerán del contexto internacional, al final del año.
Dijo que esta última semana Nicaragua se ha visto favorecida porque el precio del petróleo ha bajado, “y seguramente el sector turismo también tendrá un impacto importante porque los europeos pueden visitar nuestros países donde no hay guerra”.
Las declaraciones las brindó en Milán, Italia, donde participa en la 44 Reunión Anual de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Por su parte, el viceministro Agropecuario y Forestal, Roberto Bendaña, dijo que la principal amenaza expresada por los productores es el alza en los combustibles, debido al aumento en los precios internacionales del petróleo.
«Por ahora los productores agropecuarios nos han manifestado su temor porque se encarezcan los combustibles si la guerra se extiende por más tiempo, ya que como consecuencia se elevarían los costos de producción. Creo que es muy prematuro afirmar si el conflicto va a tener efectos en las exportaciones nacionales», señaló Bendaña acá en Managua.
(Con la colaboración de María Antonia López desde Milán)