- Población de Basora sin comida y sin agua
Michael GeorgyReuters
CERCA DE ZUBAYR, IRAK.- Los iraquíes beben agua sucia de los pozos. Otros recorren hospitales en busca de medicinas. Civiles se hacen pasar por soldados y tratan de rendirse, con la esperanza de que las fuerzas de Estados Unidos o Gran Bretaña los alimenten.
Una crisis humanitaria se está revelando en el sur de Irak, cinco días después del comienzo de una invasión de tropas de Estados Unidos y Gran Bretaña para derrocar al presidente Saddam Hussein.
La mayor aflicción es la falta de agua, cuyas provisiones fueron cortadas por los ataques terrestres y aéreos en el sur, donde viven los musulmanes iraquíes chiítas, muchos de los cuales están ansiosos por ver retirarse a Hussein.
“Necesitamos agua. Todo lo que podemos hacer es cavar pozos, es agua que ni siquiera los animales podrían beber’’, dijo Muhammad Ali, un desempleado de 30 años.
Las voces cerca del sureño pueblo de Zubayr, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Basora, le dieron peso a las advertencias sobre una crisis de los organismos humanitarios y de las Naciones Unidas.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), uno de cada cuatro niños en Irak ya sufría de malnutrición.
El lunes, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, llamó a una rápida acción para ayudar a que los residentes de Basora, con unos dos millones de habitantes y la segunda mayor ciudad de Irak, obtengan adecuadas provisiones de agua.
“Creo hay que tomar medidas urgentes para restaurar la electricidad y agua para la población”, dijo. “Una ciudad de ese tamaño no puede darse el lujo de estar sin electricidad ni agua por mucho tiempo. Aparte del aspecto del agua, uno puede imaginarse lo que sucede con la higiene”.
La principal planta de tratamiento de agua de Basora no funciona desde el viernes debido a un corte de energía. Mientras otras pueden abastecer el 40 por ciento de las necesidades usuales, el Comité Internacional de la Cruz Roja catalogó la situación como una emergencia.
CIVILES QUIEREN RENDIRSE PARA OBTENER COMIDA
Cerca de Zubayr, se puede ver civiles caminando hacia los puntos de inspección instalados por las fuerzas invasoras. Los civiles fingen ser soldados iraquíes que quieren rendirse, una acción que asegura los “alimentos listos para ser ingeridos” de los militares estadounidenses y botellas de agua mineral.
Pero son rechazados luego de fracasar al presentar la identificación correcta.
“Quisiera rendirme”, dijo un hombre, quien fue rápidamente rechazado por un soldado británico.
Las tropas aliadas esperan embarques de ayuda humanitaria para los próximos días. Pero los iraquíes parecen no ser conscientes de ello. También depende de la habilidad de las fuerzas invasoras para controlar el área y hacerla segura para los trabajadores humanitarios.
“No podemos conducir porque hay petróleo saliendo de los pozos. No hay gasolina. ¿Qué podemos hacer?’’, preguntó Abdullah, quien se dirigía en bicicleta a un punto de inspección británico protegido por tanques pasando las instalaciones de una compañía de gas.
SICARIOS INTIMIDAN A POBLaDORES
En otro punto de control, iraquíes con mantas y ollas amontonadas en la parte trasera de camionetas salían a raudales del pueblo de al-Zubayr. Dijeron que miembros armados del gobernante partido Baath estaban intimidando a los civiles en el pueblo y por esa razón estaban huyendo.
“Ellos se llevaron a mis tres hijos y los ejecutaron esta mañana detrás del hospital en al-Zubayr”, dijo Adil Sughayar, agitando sus manos en el aire.
Si bien los iraquíes no se preocupan sobre las provisiones de alimentos y agua, temen qué puede pasar si Hussein sobrevive a los ataques de Estados Unidos y Gran Bretaña.