- Para el consultor internacional, David E. Lewis, cada país centroamericano tiene sus intereses propio. No obstante, deben unificar una propuesta de conjunto, de lo contrario no podrán negociar con Estados Unidos. En ese sentido, consideró que la región tiene avances significativos en la unificación comercial, contrario a otras experiencias en América Latina. Hizo énfasis en la importancia del agro en las economías del istmo.
María Antonia López Manzanares [email protected]
David E. Lewis ha llegado al país en estos días para reunirse con los sectores privados y discutir temas importantes relacionados a la negociación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, conocido como Cafta por sus siglas en inglés.
También participará en una serie de foros en universidades donde se podrán realizar consultas referidas al sector agrícola, el papel de la pequeña y mediana empresa, los retos y beneficios de las negociaciones para el país, así como las posibles estrategias para sacar provecho a las negociaciones y las metas para el desarrollo económico del país.
Para Lewis, si bien la negociación es regional, los países tienen sus propias particularidades. Aunque se están llevando dos vertientes: un proceso oficial de consulta para toda la región y luego la otra parte relacionada a los sectores no oficiales en torno a la participación de las negociaciones, como los gremios agrícolas y empresariales que han presentado sus posiciones a los gobiernos.
“Hay un proceso que se está dando, no es un régimen estricto sino acorde a la situación de cada país. Nicaragua tiene una vertiente y un interés mayor en el sector agrícola que El Salvador, y la idea es que eso se difumine con todos los sectores afectados e interesados a manera de fortalecer la posición de negociación de los países individualmente o como grupo”, sostiene.
¿Hay algún interés particular de Estados Unidos de fortalecer el conocimiento de los negociadores y de los sectores privados? ¿Ya lo han hecho en otros tratados con terceros países?
En todo esfuerzo de negociaciones comerciales con Estados Unidos se establece una política y un compromiso de compartir y difuminar información tanto a nivel de los países que negocian como en Norteamérica propiamente, donde debe haber un diálogo respecto a todas estas iniciativas y en el caso particular del Cafta hay un programa de asistencia técnica para los países, así como programas de capacitación y difusión de información.
Hay que tener en cuenta que Estados Unidos no ha tenido muchas negociaciones comerciales recientes. La última de gran envergadura fue la del Tratado Comercial con México y Canadá (Nafta) en 1994, cuando hubo un gran proceso de consulta e incluso de debate político al respecto.
¿La capacitación debió ser previa a los primeros pasos de la negociación o cree que debe ser a la par, a medida que avanzan las pláticas…?
Un poco de ambos. Aunque la negociación se lanzó en enero hay que mantener la perspectiva histórica desde cuándo Centroamérica está dialogando con Estados Unidos, a efectos de una negociación de un Tratado de Libre Comercio. Eso se remonta a mayo de 1997 cuando la Cumbre de San José de los países del Istmo con el presidente de entonces Bill Clinton. En ese momento le hacen la solicitud al presidente Clinton para profundizar el compromiso de comercio que existe entre la región y Estados Unidos por medio de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe y llevarlo a una negociación similar a la de México.
En ese momento, Estados Unidos dice que no está en capacidad de negociar un TLC y por tanto, no se avanza en el compromiso. Sin embargo, varios de los países de Centroamérica, iniciaron una campaña a nivel del gobierno, del Congreso y sectores empresariales para plantear que Centroamérica quiere una negociación al respecto. Paulatinamente el tema se mantuvo en la agenda. A la vez, Centroamérica participaba con Estados Unidos en las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), eso complementaba la gestión. A partir del 2001, se comienza a dialogar entre Estados Unidos y Centroamérica para establecer el marco de las negociaciones, a finales del 2002 se establecen las reuniones técnicas entre los funcionarios de ambos países y en enero del 2003 inicia la negociación.
Las relaciones han sido entre los gobiernos, en Nicaragua, prácticamente es la primera vez que el sector privado se involucra de lleno en la negociación, al menos en el llamado “cuarto de al lado”…
El sector privado de Nicaragua, sí participó en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con México y las de República Dominicana….
Pero fue muy efímera esa participación…
En ese sentido están comenzando a tener esa experiencia. Todos los países tienen diferentes niveles de participación en esos procesos y cada gobierno tiene sus propios mecanismos de consulta. Hace tres años, planteé al sector empresarial nicaragüense que debían prepararse para ser una contraparte efectiva al gobierno en negociaciones de comercio. Las negociaciones son temas de los gobiernos, porque son ellos los que negocian, pero el que intercambia bienes y servicios es el sector privado. Aquellos países con mejor negociación son los que han logrado tener de ese sector empresarial insumo y participación para identificar qué mercados le son de interés, qué productos, qué áreas y qué subsectores, y a la vez qué áreas de la economía nacional necesitan ser fortalecidas para poder competir. En tanto y cuanto se dé ese vínculo, se fortalece la posición de negociación.
Eso no lo veo como ventaja o desventaja en la región. Lo que nos indica es que de parte del gobierno y el sector privado hace falta un compromiso de fortalecer la colaboración a manera que la posición nacional sea más fuerte y tenga más éxito.
La negociación de Nicaragua se podría sentar en la agricultura, pero qué pasa con las posiciones de conjunto que deberían prevalecer con los otros países. Se habla de la falta de solidaridad entre los mismos. ¿Cómo conciliar esas expectativas de fortalecimiento?
Creo que en esto hay muchas especulaciones. Uno de los mayores logros de Centroamérica para avanzar en la negociación es que pudo presentarse a Estados Unidos como un bloque de negociación conjunta. Si bien se dio como resultado de compromisos políticos de los presidentes, igual o más importante se dio como resultado de lo que ha estado avanzando la región en los últimos cinco a diez años en apertura económica regional, armonización comercial. Porque una cosa es decir que quiero negociar en un conjunto y otra cosa es decir puedo, porque son un conjunto.
Esa base hay que entenderla porque ese fue uno de los criterios fundamentales de Estados Unidos para poder negociar con los cinco países. Dentro de esa armonización hay muchas diferencias. El sector servicio tiene la importancia en Costa Rica que posiblemente no la tiene en Guatemala; el agrícola en Nicaragua que en El Salvador no la tiene, las zonas francas son importantes en cuatro países. En este momento se debe pensar en armonizar posiciones, cuáles son los sectores o subsectores de importancia y cómo trasladarlos a una posición de negociación.
De allí que los gobiernos paralelos a la negociación con Estados Unidos establecieron un programa de negociaciones internas para preparar las posiciones regionales. Porque si no tienen una posición consensuada no van a poder negociar. El reto para Centroamérica es doble, en cierta manera se dan dos negociaciones una interna y otra externa.
Pero también hay otros aspectos que parecieran estar quedando por fuera. Se señala que hay al menos 18 obstáculos para el libre comercio de la región y para fortalecer la armonización aduanera, eso podría ser un inconveniente y el período de negociación del TLC con Estados Unidos tiene plazos muy cortos…
Eso es parte del reto. El año pasado eran 28 obstáculos y previo a eso eran casi 100. El Consejo de Ministros de Economía ha ido avanzando y la mayoría de los problemas son del área aduanera para consolidar el mercado regional . Ha sido un proceso exitoso, cuando se compara con otras integraciones en América Latina y el Caribe, como el Mercosur y la Comunidad Andina. Creo que se tiene un buen récord a nivel de la ejecución de los regímenes comerciales. Aunque si de aquí a seis meses no se avanza en la armonización regional entonces habrá un problema, porque en cierta manera es una precondición para la negociación efectiva con Estados Unidos.
¿Existe la posibilidad de flexibilizar los plazos de negociación con Estados Unidos?
Los calendarios son metas… Con el TLC la idea es terminar la negociación este año y que vaya a los congresos en aprobación en el 2004 es básicamente para tratar de tomar ventaja, antes de la campaña electoral en Estados Unidos. Hasta el momento no he visto nada que identifique que habrá un problema. Si hay retrasos en Estados Unidos eso puede afectar el TLC.
¿Los temores sobre el impacto en la agricultura continúan, cómo se puede minimizar el posible daño al sector?
El sector agrícola es fundamental, sobre todo por la dependencia de una canasta básica formada con productos agrícolas. El reto es hacer el trabajo junto con el gobierno para identificar cuáles sectores, subsectores y productos son competitivos y cuáles no son competitivos y qué estrategias se deben definir. Además saber cuáles son los que pueden exportarse. El sector agrícola en toda negociación de comercio internacional es el más difícil, porque son protegidos y la proporción de empleo es superior al resto de los rubros de la economía.
Hay que ver en Nicaragua cuáles son los que tienen posibilidades de expandir sus exportaciones, los que tienen posibilidad de desarrollar su capacidad exportadora y luego definir al sector no competitivo que depende del mercado local y que posiblemente no puede entrar, por ejemplo, el maíz. Y en base a eso es que se debe definir las capacidades como país. Todo eso debe hacerse en base a estudios económicos.
Pero esos estudios llevan tiempo…
Se supone que esos estudios se están haciendo ya, porque si estamos en la negociación debemos tener programaciones para períodos de transición y hacer ajustes. Sabemos que Nicaragua, más que los otros países, tendrán una prioridad en el sector agrícola, Honduras la va a tener por zonas francas, y así por el estilo.
¿Las decisiones de exclusión que están tomando los sectores lácteos y de arroz a nivel de la región son las más factibles para esperar que la Organización Mundial de Comercio (OMC) defina la situación de los subsidios a los productos agrícolas?
Todavía no hay una posición oficial al respecto, pero ellos han estado evaluando la situación de su sector, en el caso de los subsidios agrícolas, lo que se debe definir es si esos subsidios impactan o no a los productos nicaragüenses, si es así debe esperarse a resolver en la OMC y mantener la exclusión en el TLC.
¿Se deben esperar las resoluciones de la OMC o se puede ir negociando paulatinamente?
Esperar a la OMC lleva tiempo. En ese sentido es negociar la incorporación de esos sectores al margen de lo que vaya a suceder en la OMC. A menos que la posición a priori, sea excluir los productos ya, porque no puedo de ninguna manera competir.
Nicaragua va a negociar sus productos agrícolas, ¿pero qué pueden esperar los nicaragüenses de Estados Unidos?
Una de las ventajas que tiene Centroamérica es que ya existe mucho libre comercio y lo vemos todos los días en el mercado. Lo que se busca es alcanzar más beneficios. Hay sectores de gran interés para Estados Unidos, como el sector servicio de banca, telecomunicaciones y hay un gran potencial de inversión. Lo que se debe revisar es que las reducciones arancelarias a los productos se traduzcan en bajar precios al consumidor para que haya más acceso.
EXPERTO EN NEGOCIOS
Nacido en Puerto Rico, está casado con una nicaragüense
Desde el 2001 es vicepresidente de la empresa consultora Manchester Trade, vinculada a la actividad de negocios internacionales
Ha laborado como sub-ejecutivo de la Acción del Caribe y Latinoamérica, organización dedicada a la promoción del sector privado
Fue director de investigación y Coordinador Regional para el CRIES Centroamérica
También ha realizado varios estudios sobre comercio, inversión, integración empresarial para varios organismos internacionales y empresas transnacionales
Cuenta con un doctorado en Economía y Negocio Internacional.
Sector financiero en la mira
El Consultor David E. Lewis, estimó que el tema de los servicios financieros dentro del TLC con Estados Unidos todavía no está siendo muy discutido en las primeras rondas de negociaciones.
A su juicio el servicio financiero de bancas y seguros es un tema importante, pese a que la experiencia mexicana no fue la más exitosa, dado que la entrada en vigencia del tratado entre Canadá, Estados Unidos y ese país fue precisamente cuando las condiciones macroeconómicas no eran las mas viables, porque ya tenían un déficit presupuestario muy alto y una moneda sobrevaluada.
En tanto, consideró que la situación centroamericana está basada en un nivel de integración y de interdependencia económica con Estados Unidos. El dólar en la región circula como moneda de facto y en El Salvador es oficial. Eso da un nivel de estabilidad para los inversionistas.
Lewis no consideró peligroso la presencia de firmas bancarias importantes de Norteamérica en Centroamérica, ya que no miran este mercado como una oportunidad de posesionamiento.
“La razón es porque Centroamérica es un mercado pequeño, y la banca regional se integra, lo que da oportunidades de negociar”, dijo.
Añadió que también cabe preguntarse si hay ganancias suficientes en la banca regional para competir en Estados Unidos o si hay preocupación de una competencia norteamericana en Centroamérica. Además hay que tomar en cuenta que los sistemas financieros trabajan en corresponsalías o afiliaciones de bancos internacionales en aquel país.
Cabe señalar que las fusiones bancarias de la región iniciaron procesos años atrás, pero se han detenido. Por otro lado, se han estado uniendo capitales económicos empresariales, ajustando las exigencias del mercado.