Marlon José Navarrete Espinoza
En estos tiempos en que el amor, la lealtad y la fidelidad se han convertido en un delito o crimen; y el engaño, la mentira, la traición o el orgullo parecen una virtud, el cristiano penitente que camina soportando su dolor en silencio transforma la condena en bendición liberadora.
Se ha dado la respuesta equivocada ya que en lugar de defender la vida se opta por la muerte y de manera vacilante se justifica la falta de valor y errónea actitud ante una verdadera prueba de lealtad y confianza que el Supremo Creador envía.
Quien se esfuerza en mantener su criterio y sus convicciones contra toda corriente adversa en medio de su dolor, agonía o enfermedad, realiza un acto valiente y se convierte en peregrino penitente que desde su padecimiento aspira alcanzar la máxima realización de la felicidad para él y sus semejantes.