Mujer

Hugo Ramón García La mujer posee sus propias cualidades de acuerdo a su naturaleza humana. Se proyecta con ellas dando fe de su personalidad y logra por sus merecimientos ganarse un notorio lugar en el medio social que se desenvuelve. Cuando nace la mañana con suspiros de esperanza, la mujer con sus encantos obsequia una […]

Hugo Ramón García

La mujer posee sus propias cualidades de acuerdo a su naturaleza humana. Se proyecta con ellas dando fe de su personalidad y logra por sus merecimientos ganarse un notorio lugar en el medio social que se desenvuelve.

Cuando nace la mañana con suspiros de esperanza, la mujer con sus encantos obsequia una sonrisa de amistad. A la mujer hay que amarla, hacerla depositaria de los espontáneos sentimientos, y brindarle las consideraciones que su género demanda. Nunca hay que proferirle desconsuelos, mucho menos herirla con una conducta machista que es la consecuencia del atraso cultural en que se mantiene atada la sociedad.

En el trabajo o en sus relaciones generales, la mujer encara la compleja responsabilidad de volverse más activa y dinámica. En esa área de acción, la mujer presenta sus valores y da cuenta de su intelecto desde los albores de su fresca juventud cuando con inquieta disciplina se cultiva en los centros técnicos de enseñanza, o bien en las universidades que afloran por doquier.

Reitero el homenaje a los singulares atributos de la mujer que son fuente de inspiración y digo, evocando al poeta mexicano Amado Nervo: “Eres llena de gracia como el Ave María, quien te vio no te pudo ya jamás olvidar”.  

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