EFE, AP
BELGRADO.- El primer ministro Zoran Djindjic fue uno de los artífices de la caída del ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, el “Carnicero de los Balcanes”, a quien prácticamente entregó a la justicia internacional para que enfrentara acusaciones de crímenes de lesa humanidad y de guerra.
Una vez que el gobernante autocrático fue derrocado, el primer ministro serbio puso en vigor reformas democráticas destinadas a colocar de nuevo a su país —aislado desde hacía largo tiempo— en el mapa de Europa.
Tenía 50 años, era doctor en Filosofía, encabezó el primer Gobierno serbio no izquierdista desde 1945, y estaba considerado como un político pro-occidental, nacionalista y pragmático, impulsor de reformas económicas y legislativas.
Firme partidario de cooperar con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, Djindjic fue el que propició la entrega de Milosevic a La Haya, donde ahora continúa su proceso por crímenes de guerra y contra la humanidad, por su responsabilidad en las atrocidades serbias cometidas en Bosnia, Herzegovina y Kosovo en los 90.
Hijo de un oficial del Ejército yugoslavo, Djindjic nació el primero de agosto de 1952 en Bosanski Samac, en territorio de la vecina Bosnia, que formaba parte, entonces, de la Federación Yugoslava. Su familia se mudó pronto a Belgrado, donde el futuro estadista se crió y educó.
Djindjic estudió Filosofía en la universidad capitalina, que era por aquella época un bastión de la oposición liberal contra el gobierno comunista del mariscal Tito.
En 1974 intentó con sus colegas de Belgrado y Zagreb organizar un movimiento estudiantil anticomunista, por lo que fue condenado a un año de cárcel por el régimen de Tito.
No obstante, terminó los estudios de Filosofía en Belgrado, se doctoró en Alemania y enseñó durante un breve período en la Facultad de Novi Sad (al norte de Belgrado), pero pronto optó por la carrera política.
Siempre impecablemente vestido y peinado, era el político más elegante de Serbia, cosmopolita, un “dandy”, que estaba casado y tenía dos hijos.
Desde 1994, Djindjic era el presidente del Partido Demócrata, y en tres ocasiones fue diputado en el Parlamento serbio y en la Cámara Alta del Parlamento federal.
Su gran momento político lo consiguió cuando se hizo cargo de la dirección de la campaña electoral de la coalición Oposición Democrática de Serbia (DOS), que acabó por derrotar a Milosevic y sacarlo del poder en octubre de 2000.
Muchos analistas presintieron la desintegración de esa alianza de 18 partidos muy heterogéneos, que llevó a la presidencia a Vojislav Kostunica, y con quien Djindjic mantuvo importantes diferencias con respecto al ritmo con que había que aplicar las reformas en el país.
Djindjic era partidario de una ruptura radical y rápida con el pasado, mientras que Kostunica se oponía a destituciones apresuradas sin un procedimiento legal.
Ambos estaban de acuerdo respecto de la modernización de la economía, el establecimiento del imperio del Derecho y las reformas globales en la Federación Yugoslava, que este año se transformó en Serbia y Montenegro tras una reforma de la Constitución.
A comienzos del pluripartidismo en Serbia, en 1989, Djindjic fue uno de los fundadores del Partido Demócrata, junto con Kostunica.
Sus adversarios políticos lo acusaban de “traición” por haber abandonado el país durante los bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia en 1999, decisión que le granjeó una gran impopularidad.
Para lograr el relanzamiento del país, Djindjic había formado un gabinete de expertos, capaces de rehabilitar la economía de Serbia, devastada por años de sanciones internacionales y agotada por la corrupción, el crimen organizado y presuntas malversaciones del antiguo régimen.
El período de Djindjic como Primer Ministro debía concluir en 2004. No se pudo determinar de inmediato quién lo reemplazará. Le sobreviven su esposa Ruzica; un hijo (Luka) y una hija (Jovana).