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Doña María José Barberena considera que nunca vamos a llegar a ser un país turístico “si no ‘nos ponemos las pilas’ y entendemos que turismo es servicio, y aunque el nicaragüense sea muy alegre, muy amigable, a veces confundimos el término de amistoso con servicio. Servicio es limpieza y calidad”, propone.
Según Barberena, tanto las autoridades gubernamentales de turismo como las mismas universidades creen que el ecoturismo es un tipo de turismo barato, pobre, que no trae divisas.
Explica que el ecoturismo tiene muchas divisiones y sus especializaciones van desde un servicio personalizado, hasta el ecoturismo cultural que ofrece el folclor de Masaya por ejemplo o el turismo de naturaleza que incluye camping, paseos a caballo, observación de aves, fotografías de la naturaleza, observación del cielo, etc.
“Todo el mundo cree que el ecoturismo en Nicaragua son los mochileros y creen que es barato. Pero hace unos años el instituto de turismo alemán informó que un ecoturista promedio es un hombre entre los 35 a 49 años, en general profesional, ganando arriba de 50 mil dólares al año, que gasta más de 3,500 dólares por persona en un viaje, que el viaje en general dura entre 8 a 12 días, es decir que al sumar te das cuenta que no es un turismo barato”, comentó Barberena.
“Queremos que se considere la importancia del movimiento de conservación en tierras privadas desde el punto de vista socioeconómico y desde el punto de vista del turismo para generar divisas a Nicaragua, porque los dueños de áreas protegidas somos ciudadanos comprometidos con el país y ninguno de esos aspectos se ha considerado”, expresó Barberena.
SIEMPRE LO MISMO
Barberena criticó el hecho de que en Nicaragua las tour operadoras cuando preparan un paquete turístico a los visitantes extranjeros, solamente les ofrecen visitar los mismos lugares de siempre: San Juan del Sur, las Isletas de Granada, el Volcán Masaya, Selva Negra, la fumarolas de San Jacinto y la ciudad de León.