- La negativa de Saddam Hussein de destruir los misiles Al Samoud 2, ordenada por la ONU en un plazo máximo que expira este sábado o cualquier otro error, debilitará los argumentos de los que se oponen a la guerra, según los analistas. Estiman éstos que lo más probable es que otras potencias con poder de veto en el Consejo de Seguridad no se atrevan a usarlo ante una propuesta anglo-estadounidense que allane el camino a la guerra
Paul TaylorReuters
BRUSELAS.- Será la madre de todas las batallas diplomáticas, pero Estados Unidos y Gran Bretaña podrían lograr que la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU apoye una resolución sobre Irak, incluso si Saddam Hussein se deshace de algunos misiles, opinaron expertos.
Una vigorosa contraofensiva diplomática llevada a cabo por Alemania, Francia, China y Rusia, demandando más tiempo para las inspecciones de armas en Irak parece contar ahora con amplio apoyo en la ONU y en el público, pero podría ser desinflada pronto por el propio presidente iraquí o los expertos de la ONU.
“Mi punto de vista es que ya hay actualmente más ‘sí’ (a favor de la nueva resolución presentada por Washington y Londres) de los que uno puede ver a simple vista’’, dijo John Chipman, director del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
“La gente no va a decir ‘sí’ anticipadamente, porque eso sería hacerlo gratis’’, afirmó.
Una prueba esencial para el rumbo futuro de las cosas será esta semana, cuando Hussein tiene que decidir si obedece o se rebela contra el jefe de los inspectores de armas de la ONU, Hans Blix, quien le exigió que comenzara a destruir los misiles Al Samoud 2, que los expertos determinaron sobrepasan el alcance permitido por la organización internacional.
Si Hussein mantiene su oposición a destruirlos —como admitió en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense CBS— hasta las naciones que se oponen fervientemente a una guerra contra Irak, como Francia, probablemente aceptarán que Bagdad no ha cumplido con las resoluciones para su desarme.
Pero incluso si Hussein destruye los misiles delante de las cámaras de la televisión, funcionarios estadounidenses y británicos consideran que los inspectores tienen suficientes pruebas de que Irak no ha cumplido las exigencias de la ONU para apoyar su caso cuando Blix presente su informe al Consejo de Seguridad el 7 de marzo.
CONCESIONES, EL MEJOR ANALGÉSICO POLÍTICO
Algunas concesiones de Estados Unidos estarían dirigidas a aliviar el peso político que conlleva el alineamiento con Washington para los aliados principales del presidente George W. Bush —Gran Bretaña, España e Italia— así como a tratar de sumar a otros que aún están indecisos.
El presidente del gobierno de España, José María Aznar, junto a Blair, ha estado trabajando con Bush para obtener su promesa de que llevará adelante una vigorosa campaña para lograr un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos en cuanto finalice la guerra en Irak.
“Esta será la pieza central de la ejecutoria política que posiblemente veremos en las dos semanas próximas’’, dijo William Drozdiak, director ejecutivo del Centro de Estudios Transatlánticos, con sede en Bruselas.
Drozdiak opinó que la política del gobierno de Bush enfrenta críticas internas de parte de veteranos de la diplomacia estadounidense.
“Es considerado en Estados Unidos, en general, que Bush ha jugado mal sus cartas tratando de convencer a sus aliados de que lo apoyen. Algunos de los exabruptos de (el secretario de Defensa, Donald) Rumsfeld han molestado tanto a la gente que han complicado los esfuerzos políticos’’, expresó.
No obstante, Drozdiak pronosticó que Washington y Londres obtendrán al menos nueve votos para aprobar la resolución, sobre todo porque el texto pide simplemente al Consejo de Seguridad que confirme que Irak no ha cumplido lo exigido por las resoluciones anteriores.
Sin embargo, no todos los analistas coinciden con este punto de vista.
Philip Gordon, miembro de la Institución Brookings y ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional en asuntos europeos, dijo que una agria disputa transatlántica parecía inevitable, a menos que Hussein jugara muy mal sus cartas.
“La única forma real de evitar que se profundice la disputa transatlántica sería una equivocación clara de Saddam Hussein, que llevaría a que los inspectores de armas declararan que Irak ha cometido una violación sustancial’’, dijo Gordon en un análisis publicado el lunes.
“Aparte de eso, la forma más probable de desarrollo de la crisis es que Estados Unidos continúe en un enfrentamiento abierto con Francia, Alemania y gran parte de la opinión pública europea’’, agregó.
“Sólo después de una invasión a Irak comenzarán a reagruparse los aliados y esto es válido no sólo para los socios transatlánticos , sino también para los del mismo lado del Atlántico’’, comentó.
RUSIA, CHINA Y FRANCIA Y SU PODER DE VETO
Estados Unidos y Gran Bretaña han dejado muy claro que, si es necesario, emprenderán una acción para desarmar a Irak sin la aprobación de una nueva resolución, ya que consideran que su acción estaría justificada por los textos de las resoluciones anteriores de las Naciones Unidas.
Para ser aprobada, la nueva resolución presentada ante el Consejo de Seguridad requiere nueve votos a favor y ningún veto de los cinco miembros permanentes del Consejo: Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China y Francia.
Diplomáticos europeos afirman que el presidente de Francia, Jacques Chirac, quien ha encabezado la oposición a una posible guerra en Irak, ha quedado con muy poco margen de maniobra y su país tendría que apoyar la resolución o abstenerse, en vez de utilizar el veto, un arma diplomática de calibre muy grueso que siempre genera secuelas.
Los expertos opinan que Estados Unidos cuenta con obtener el apoyo del presidente ruso, Vladimir Putin, quien intenta llevar adelante una relación lo más positiva posible con Washington, y persuadir a China para que se abstenga, dejando a Francia en la incómoda posición de ser el único poder de veto.
Los analistas consideran que Washington y Londres pueden usar una mezcla de persuasión, concesiones políticas en otros asuntos, e incluso lisonjas, sobornos y hasta amenazas, para tratar de lograr el apoyo de naciones indecisas, como México, Chile, Pakistán, Angola, Guinea y Camerún.
“Hay alrededor de un 60 por ciento de probabilidades de que logren aprobar la resolución’’, dijo John Roper, un veterano analista de estrategia política y miembro de la Cámara de los Lores de Gran Bretaña.
Sin importar si a uno le gusta o no, ésta no sería la primera vez que se lograría la aprobación de una resolución en la ONU por métodos dudosos’’, opinó.
LA INCÓGNITA FRANCESA
La mayoría de los diplomáticos dudan que París se arriesgue a vetar solo la resolución, debido al daño potencial que haría a su propia doctrina de que en las Naciones Unidas debe primar la opinión de la mayoría. Sin embargo, algunos advierten que una respuesta agresiva de Francia ante lo que percibe como una intolerable hegemonía estadounidense no puede ser descartada completamente.