Edgard Rodríguez C. [email protected]
Incluso Chinandega, que suele resistir dignamente, pero que al final termina invariablemente derrotado, ha ofrecido su mejor esfuerzo en beneficio del espectáculo.
Y es que espectacular, es probablemente el mejor adjetivo, para calificar los duelos de la fase semifinal del béisbol nacional, que han provocado el retorno de los aficionados a las tribunas.
Hemos presenciado desde demostraciones monticulares soberbias como la que ofreció Germán Espinoza el sábado, fajado contra Asdrudes Flores, hasta batallas campales a pólvora pura, como la protagonizada por los mismos Leones y las Fieras el domingo en León.
Defensores como Edgard López o Bayardo Dávila y hasta el propio Isaac Martínez, con todo y que aún está en construcción, han llevado el juego a otros niveles con sus maniobras.
Quizá lo más sorprendente en medio de todo, es el accionar de los Tiburones.
Los vemos ir a cada duelo con la seguridad que su pitcheo se desplomará, pero en lugar de eso, salen del terreno con otra joya de sus carabineros, mientras se aferran a la cima.
Los Leones han vuelto a mostrarnos su combatividad, mientras hacen propia la frase aquella de Yogi Berra, de que “el juego no se termina hasta que se acaba”.
Al San Fernando todos lo ven con respeto porque ha vuelto a ser el conjunto de la primera fase, el que vimos destrozando adversarios, antes de llegar a convertirse en el remedo de equipo que espantó a sus fanáticos en la segunda etapa con su deprimente juego.
Y Chinandega, que llegó herido sin William Juárez u Oswaldo Mairena, ha tratado de defenderse con más agallas que otra cosa, luego de que su defensa se vino al piso y el bateo se trabó. Este desplome de los naranjeros, verdaderamente no estaba calculado.
Pero los grandes ganadores hasta el momento, han sido los aficionados, que han vuelto a ver pelota de la buena, y al menos tiene un escape en medio de tanta aflicción que provoca la crisis actual.
El béisbol es el mismo, pero indiscutiblemente se juega de otra forma en la postemporada. Se juega mejor. Cada año, algún equipo será campeón. Lo difícil es jugar bien.