- Giselle Margarita Gámez, de 13 años, fue operada con éxito en El Salvador. Ella estuvo a punto de perder su pierna izquierda por las fracturas ocasionadas en un accidente automovilístico que sufrió en Managua
Margarita SánchezEL DIARIO DE HOY
Una niña nicaragüense fue operada el miércoles en el Hospital Nacional de Niños, Benjamín Bloom de El Salvador por ortopedas estadounidenses.
El cruce de nacionalidades es una casualidad. Lo que no es casual es el éxito de una intervención quirúrgica que se prolongó por más de cuatro horas.
Giselle Margarita Gámez, de 13 años, estuvo a punto de perder su pierna izquierda por las fracturas ocasionadas en un accidente automovilístico que sufrió en Managua, Nicaragua.
Hace más de dos años, un automóvil la atropelló cuando se encontraba fuera de su casa, con un grupo de amigos.
Como resultado del accidente, la pierna de la niña quedó aplastada y sufrió fracturas en varias partes.
En un hospital de Managua, los médicos la evaluaron y consideraron la posibilidad de amputarle la pierna, debido a la gravedad de las fracturas.
No obstante, su madre decidió hacer el último intento por salvar su pierna. Con ayuda diplomática y vía helicóptero, viajó hasta el hospital de niños Benjamín Bloom, en San Salvador.
El éxito de las operaciones siguientes permitieron salvarle la pierna.
OTRA OPORTUNIDAD
Casi tres años después, Giselle tuvo la oportunidad de entrar de nuevo al quirófano para ser operada por especialistas salvadoreños y estadounidenses.
Ella fue seleccionada por un grupo de ortopedas pediatras.
La operación consistía en implantar un injerto óseo de siete centímetros en la tibia de la pierna izquierda.
Los cirujanos habían cambiado el uniforme militar por una bata y, junto a sus colegas, iniciaron una operación que le devolvería el sueño de caminar a Giselle.
La radiografía que estaba sobre la pantalla mostraba una deficiencia ósea que debería ser corregida.
El fragmento de hueso que se le colocó a la niña fue de un tamaño de 7 centímetros, aproximadamente, y se extrajo de la parte posterior del cadera (espina ilíaca).
Una vez se extrae el hueso que se va a injertar, se realiza una osteotomía, que es la fragmentación del hueso de la cadera en pedazos pequeños, de aproximadamente uno o dos centímetros.
Estos se van colocando en un canal, hasta rellenar el espacio que hay entre el hueso.
En la medida que se va llenando el espacio, con los retazos de hueso, se van uniendo las partes de la tibia que no estaban en contacto.
“Se unen los extremos hasta que el hueso quede consolidado o fundido”, explicó el Dr. Carlos Durón, médico de enlace.
Este procedimiento quirúrgico permitirá corregir la deficiencia ósea que presentaba la niña en su pierna izquierda, desde el día del accidente.
EN RECUPERACIÓN
Por la tarde del miércoles, Giselle descansaba en una de las camas del servicio de ortopedia del hospital Bloom, donde permanecerá varias semanas en recuperación.
Al igual que ella, 21 pacientes del Bloom fueron beneficiados con este tipo de operaciones. Los especialistas estadounidenses y salvadoreños han realizado más de 15 cirugías de diversos tipos y grados de complejidad.
En detalle, dos grupos de cirujanos ortopedas, estadounidenses y salvadoreños, operan a un promedio de cinco niños, en dos quirófanos.
El doctor Durón aclara que este tipo cirugías que se hacen en la jornada pueden ser realizadas por los cirujanos ortopedas de El Salvador.
La limitante, en estos caos, ha sido el material quirúrgico, que en esta ocasión fue facilitado por los médicos extranjeros.
Se pretende hacer gestiones para que, a través de diversas entidades, las brigadas continúen beneficiando a los niños.
NIÑOS BENEFICIADOS
22 pacientes seleccionados según la complejidad del caso. Los pequeños se eligieron teniendo en cuenta varios criterios.
Enfermedades congénitas de los miembros superiores, inferiores y columna.
Pacientes con secuelas por trauma.
Las cirugías forman parte de la primera jornada de ortopedia pediátrica, en la que participan profesionales y militares de EE.UU y El Salvador.
El grupo de especialistas está formado por siete médicos, cuyo jefe es el doctor Raymond Stefko, jefe de la misión de ortopedia.
Le acompaña otro cirujano pediatra, dos médicos anestesiólogos, dos enfermeros instrumentalistas y un técnico en rehabilitación. Todos del hospital Wilford Hall.